29/11/2020

Opinión

Europa, destino del dinero de los argentinos cuando se hacen ricos

Escribe Juan Manuel Aragón - (Especial para El Diario 24)
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Europa, destino del dinero de los argentinos cuando se hacen ricos

Europa siempre ha sido el destino viajero de quienes ganaban la lotería. De los ricos de siempre también. Los pobres si viajábamos en verano o en cualquier tiempo del año, debíamos conformarnos con destinos más cercanos, el río Loro los tucumanos, las playas del Dulce los santiagueños, quizás San Lorenzo los salteños, Yala los jujeños.

Más que los Estados Unidos, Australia o algún lugar del Asia, los argentinos al menos tienen como destino Europa, sobre todo para mostrar opulencia, avisar a los vecinos, ¿ven?, yo me doy ese lujo mientras ustedes se quedan aquí nomás: son pobres y no les da el cuero.

Ahora, qué significa Europa, como concepto, más allá de la aspiración de muchos de ser y parecer con un viaje en avión y una estadía para desfilar a las disparadas por lugares que creen importantes por algo, ya se olvidaron, pero igual, ahí están las fotos y los regalitos.

En griego se dice más o menos igual. Pero la palabra viene, según algunos, del asirio. Entre ellos había un contraste entre ´asu´, la tierra del sol naciente, e ´irib´ o ´ereb´, la tierra de la oscuridad o del occidente. Estos nombres pasaron a Grecia por mediación de los fenicios y de ellos tal vez procedan los de Asia y Europa. En el siglo V antes de Cristo, el griego Esquilo ya divide el mundo en esos dos bloques. Luego se agregaría el África, divisiones que aún hoy en día, seguimos usando como unidad de medida de los mapas del mundo.

Recordemos la versión de la mitología griega: Europa era hija de Agenor, hijo a su vez de Poseidón y Libia, mientras su madre era Teléfasa (según otros, Argíope).

Cuando se hizo señorita, fue raptada por Zeus, quien para la ocasión había adoptado la figura de un toro (con tal de andar tunanteando, los dioses griegos eran capaces de cualquier cosa). Y la sedujo luego de llevarla en las ancas hasta la isla de Creta. De su unión con el dios, nacieron Minos, Radamante y Sarpedón. Luego el seductor Zeus la casó con Asterión, pero antes le hizo tres regalos, a saber: 1 el autómata Talos, 2 un perro capaz de atrapar cualquier presa y 3 una jabalina que daba siempre en el blanco.

Hay otra versión ligeramente distinta y que la hace una especie de personificación del continente europeo. Era hija del rey de fenicia y cautivó a Júpiter con su hermosura, entonces él la raptó montado en un toro blanco.

También se ha buscado una etimología genuinamente griega, pues la hace derivar de ´eurus´, que significa “amplio, espacioso, de una gran extensión”. Es posible que esta interpretación haya contribuido a la formación de la palabra “Europa”, por etimología popular.

Quienes van a ese continente —una gran mayoría, báh— no tienen interés en averiguar el significado de esta palabra, no les interesa. Tampoco la historia de los lugares a visitar, su importancia estratégica, militar, económica, tanto en el pasado como el presente. En la frase “viajar a Europa”, la parte más importante es “viajar”, hace pie en la otra y forma un prestigio propiciado por el dinero que consiguió la excursión.

Otro sí digo. El secretario de Redacción de un diario de Santiago del Estero, ya fallecido, luego de un viaje a Europa, durante varios días escribió una crónica de su periplo. Copiaba directamente de un diccionario enciclopédico, según decía, porque no recordaba nada.

Otro sí más digo a manera de post scriptum: En la mitología griega Talos,era como un muñeco gigante hecho de bronce, que protegía a la Creta minoica de piratas e invasores. Rodeaba las costas de la isla tres veces al día. Un robot vigilante, o sea.

Juan Manuel Aragón                   

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