22/01/2021

Opinión

Los próceres se apeaban a mear, volvían a montar y seguían su camino

Escribe Juan Manuel Aragón - (Especial para El Diario 24)
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Los próceres se apeaban a mear, volvían a montar y seguían su camino

Los próceres, José de San Martín, Manuel Belgrano, Martín Güemes entre otros, eran iguales a toda la gente. Sus caballos todavía no estaban fundidos en bronce y, un día cualquiera se apeaban, meaban, volvían a montar y seguían su camino. Algunos eran como la mayoría de los santos, gente divertida que, cuando se murió la agarraron las beatitas que van a misa de 7 y los hicieron aburridos, pesados, monótonos, como ellas.

En un mundo cortito, pues la mayoría se moría antes de los 40 años, la gente no tenía expectativas de hacerse rica: ¿para qué laburar por la plata si, por un lado, no había muchas cosas para comprar y, por otro no iba a tener tiempo de disfrutarlas? Al parecer pensaba: “Ya que voy a morir joven, al menos que sea atravesado por la espada de un enemigo y no triste en una cama”. Acuerdesé de que la mayoría no sabía leer y no había televisión para, al menos, pasar el rato acostado. Sólo les quedaba mirar el techo y rascarse.

El sistema de educación argentino estereotipaba a los hombres del pasado como una manera de simplificar la enseñanza de la historia. San Martín había cruzado los Andes para liberar Chile y el Perú. Belgrano creó la bandera, luego ganó dos batallas, una en Tucumán, otra en Salta. Lo mismo los demás: media docena de frases hechas y chau, salgan al recreo.

Dicen que los niños ahora vienen más inteligentes, espabilados, profundos. Bien. ¿No sería hora de interesarlos por una historia argentina más real, acorde a los hechos? Si un chico de 12 años cuenta una película o una serie vista en la televisión, bien puede pararse frente al aula y explicar a los compañeros y a la profesora qué buscaba San Martín, al fin y al cabo, un español más, en su campaña al Perú.

Es posible que la división de la sociedad actual en dos maniqueos bandos, venga de la incomprensión de los complejos procesos del pasado. Las explicaciones simplistas, en dos palabras, quizás estén provocando estas peleas de niños mostradas en la televisión, las radios, los periódicos supérstites. Riñen sin debatir, gritan sin hablar, platican sin oírse en torno a ideas tan simples, tan sin profundidad, tan pobres que dan grima. Por decir lo menos.

Juan Manuel Aragón                   

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