23/03/2021

Opinión

Palabras cambiantes: buenas, luego malas y buenas de nuevo

Escribe Juan Manuel Aragón - (Especial para El Diario 24)
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Palabras cambiantes: buenas, luego malas y buenas de nuevo

Hay palabras que un tiempo tienen una connotación y después significan otra cosa. Como “villa”. El diccionario de uso del español, de María Moliner, la define como “casa con jardín”. Después aclara: “Designó primero un pueblo pequeño y más adelante, una población más importante”. Explica: “Villa miseria, en la Argentina, designa un barrio de chabolas”. Chabola es: “Casucha construida con materiales de mala calidad”.

De tanta pobreza y como sonaba despectivo, empezaron a decirles asentamientos precarios o asentamientos a secas. Para Arturo Jauretche no eran “miseria” sino “villa esperanza”. Y tenía razón, poco tiempo después, eran señores barrios con la indigencia hecha historia.

En una época la palabra designaba algo más. Ahí esta Villa Ocampo, casi un palacio en Beccar, provincia de Buenos Aires. Y Villa General Belgrano, Villa General Paz en Córdoba, entre otros,erigidos o fundados a principios del siglo pasado y antes también.

Villa Nueva Esperanza en Santiago del Estero, Moises Ville en Santa Fe, son pruebas vivientes de que el nombre no era mala palabra sino la ilusión de ser un día, algo más que un punto perdido en el mapa de la Argentina.

Los amigos de bosque adentro, cuando deben ir al pueblito de referencia del lugar, pongalé Acheral, Libertador, Mosconi, Serodino, Pozo Hondo, dicen “me voy pa la villa”. La entienden como amontonamiento de casas. Descripción sin menosprecio por supuesto. Y ahora le pregunto a usted: ¿una villa es pobreza, riqueza o qué?

Juan Manuel Aragón                   

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