31/03/2021

Opinión

Historia de una reconciliación: sí mi amor, no mi amor

Escribe Juan Manuel Aragón - (Especial para El Diario 24)
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Historia de una reconciliación: sí mi amor, no mi amor

La pareja se reconcilia, según sus promesas, para siempre. El mismo día de la reconciliación ponen fecha para casarse. Alegría, alegría. Él pidió perdón: se portó mal, salió con otras chicas en forma pública y notoria y coqueteó con algunas de sus amigas.

Ella tiene una condición: “No quiero que me llames más por mi nombre”. Ahá, ¿y cómo quieres que te diga? “Sí mi amor, no mi amor”. Él pregunta si es para siempre o solamente en la intimidad. Es todos los días, en todo lugar y bajo cualquier circunstancia.

Él se imagina saboreando la miel de la reconciliación, besos, caricias, dulces días de compañerismo, noches soñadas, paseos tomados de la mano, conversaciones en voz baja, diciéndose palabras dulces al oído. Y el resto, obviamente.

Pero ella es memoriosa, no olvidará su promesa. Él se representa su vida, obligado a repetir la misma fórmula todo el tiempo, invierno y verano, con frío y calor, en la salud y en la enfermedad, enojado o alegre, en la paz y en la guerra, así en la Tierra como en el Cielo.

Se lo cuento así, pero el tipo lo pensó en menos de un parpadeo. Y decide dejarla, quemar naves, perderse el dulzor de los días por venir. Ella lo mira asombrada. Pero, ¿por qué?, pregunta. El muchacho responde: “Muy caro”. Ahora pregunto: entre el bienestar y una amenaza, ¿usted cómo prefiere usar su libertad?

Juan Manuel Aragón                   

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