01/04/2021

Opinión

Una trampa sin esencial sudor: las bicicletas eléctricas

Escribe Juan Manuel Aragón - (Especial para El Diario 24)
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Una trampa sin esencial sudor: las bicicletas eléctricas

Abro una nota de internet y aparecen ofertas de bicicletas eléctricas. Una trampa: o es bicicleta o es con electricidad. Hay asuntos sin ambigüedades. Una señora está embarazada o no: nunca medio embarazada. Al bife de lomo no hay cómo transformarlo en tentempié vegano.

Hablando de todo un poco, las bicicletas tienen dos ruedas, como su nombre lo indica “bi” es dos y cicleta significa cicleta. El triciclo, tres ruedas, “tri” es tres y ciclo, ciclo. Oiga, ¿el cuatricicloes “cua” o “tri”? Misterios del español. Algo parecido sucede con el sanguche: del simple se salta al triple sin pasar por el doble.

Una bicicleta eléctrica, en apariencia es como una común, tiene asiento, cadena, frenos, cambios, manubrio y de yapa, motorcito. Pero le falta el sudor, su esencia. Y no diga que igual se transpira. Mire si teniendo un motor alguien va a hacer un esfuerzo. A otro hueso con ese perro.

Ando por la calle, chotamente pedaleando, cuando de repente me pasa como poste un ñato motorizado de casco, pantaloncito ajustado, guantes especiales, remera reflectante, anteojos espejados. Cual guarango motoquero, acelera a todo lo que da. ¿Se creerá Tartarone? Che infeliz, vete al gimnasio, con electricidad no vas a ganar ni un gramo de músculo.

Tengo mi vieja bici balona, la de cartero, báh, medio herrumbrada, el asiento chuzo y ruidos sin identificar. Pero no me gustan las nuevas, prefiero parecer anciano, pero no ridículo. ¿Se creen que no soy tonto yo?

Juan Manuel Aragón                   

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