02/04/2021

Opinión

Por qué la provinciana Buenos Aires dejó de ser nuestra

Escribe Juan Manuel Aragón - (Especial para El Diario 24)
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Calle Amenábar, barrio de Belgrano, Buenos Aires.

Una vez fui a Buenos Aires hace muchos años, aproveché para verla a mi tía Marta Inés. Era una mujer interesantísima, cuando conversábamos siempre aprendía algo. Esa ocasión me hizo una observación y me dejó pensando.“Es una ciudad tan provinciana”, dijo como al pasar.

Los argentinos la tenemos —la teníamos— por muy cosmopolita, como si fuera del otro mundo, distinta del resto. De hecho, los porteños nos ven a nosotros y nosotros hemos aceptado, ser el interior, como si ellos fueran del exterior, de otra galaxia. Y no.

En la década del 20, quizás antes, empezó una fenomenal emigración de provincianos a la antigua Capital Federal. El fenómeno se aceleró durante el primer peronismo y no cesó jamás. Si se suman los provincianos que se fueron a vivir a Buenos Aires, más sus hijos y nietos, deben quedar pocos porteños auténticos, descendientes de Juan Manuel de Rosas y Encarnación Ezcurra, pongalé.

Si la historia no es lo que pasó, sino lo que nos ha pasado en nuestros padres y abuelos, entonces también sentíamos propiaa esa ciudad. Era el asiento de nuestras autoridades, pero lo fue luego de varias batallas, cuando solucionamos el problema de la capital.

La tradición se cortó cuando cambiaron la Constitución Nacional y Buenos Aires dejó de ser capital federal para ser solamente la capital de ellos mismos, los porteños. En una de esas se beneficiaron, quién sabe. Pero nos hurtaron algo que llevábamos en las tripas, tan de nosotros como el Obelisco, el uruguayo Carlos Gardel, la calle Amenábar, en Belgrano. Nos dejaron vacíos, hueros, huérfanos. En fin, ¿no? Que les aproveche.

Juan Manuel Aragón                   

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