06/04/2021

Opinión

El día del loco del desierto y el atroz chirimbolo educativo

Escribe Juan Manuel Aragón - (Especial para El Diario 24)
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El día del loco del desierto y el atroz chirimbolo educativo

Antiguamente si alguien hablaba solo por la calle, llamaba la atención. No era frecuente, decíamos: “Pobre tipo, debe estar loco”. Hoy todos los días hay gente con un aparatito en la mano, riéndose sola, absorta, en otro universo, enajenada, mirando quién sabe qué.

El primer enemigo de la cultura y la educación fue la televisión. Los padres se desesperaban para que sus chicos no quedaran absortos frente al aparato. Cuando esos chicos crecieron, ya venía por cable, con ochocientos canales. Pero igual se habrían horrorizado si los maestros de sus hijos les pedían: “Mañana traigan a clases el televisor”.

El telefonito hoy es parte de la ciudadanía. Al lado del número de documento, en casi todos lados piden el del celular. Y en muchas escuelas es exigido desde los primeros cursos de la primaria.

Los policías, espiones de la cuadra, ya no vigilan las esquinas: miran sus celulares. Los chicos llegan a un lugar, pelan su chirimbolo y el mundo se termina: no se fijan si hay otros de su edad, quiénes están, de qué se conversa. Se sumergen al celular pues podrían estar perdiéndose algo, aunque nadie sepa qué. Grandes y niños consultan su aparato a cada instante, pues si sucede ahí importa, aunque el resto del mundo que se haga bomba atómica.

Qué pasaría, pregunto, si uno de estos días, un orate alucinado, perdido en el desierto de Mojave, con un alicate corta el cable maestro de todos los internet del mundo. ¿Cuánto tardaríamos en volver al tiempo de las cavernas?, ¿usted qué cree?, ¿una hora, dos?

Juan Manuel Aragón                   

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