13/09/2021

Opinión

El cambio de nombre, una costumbre que debiera volver

Escribe Juan Manuel Aragón - (Especial para El Diario 24).
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El cambio de nombre, una costumbre que debiera volver

El asunto de cambiarse el nombre tiene larguísimos antecedentes en la historia argentina. Si uno tiene la facultad de elegir el equipo de fútbol del que será hincha toda la vida, con mucha más razón puede cambiarse el nombre si quiere.

Como que Hernando Arias de Saavedra pasó a llamarse Hernandarias. Juan Manuel de Rosas, era Juan Manuel José Domingo Ortiz de Rozas y López de Osornio, pero obvió el primer apellido del padre y el de la madre y se puso el segundo cambiándole una letra. A Bernardino González Rivadavia, Ignacio Anzoátegui lo acusa —injustamente—de ser un desagradecido, al haberse cambiado el apellido. Era una costumbre extendida desde antiguo entre los españoles peninsulares y americanos.

A Domingo Faustino Sarmiento, lo bautizaron como Faustino Valentín, pero en su casa eran tan devotos de Santo Domingo de Guzmán, que hubiera sido una lástima no llamarse como finalmente se lo conoció.

Casos actuales también hay, como Jonatan Viale, pues en realidad su apellido es Goldfarb, lo mismo que el de su fallecido padre, Mauricio y una infinidad de actores y actrices, empezando por Rosa María Juana Martínez Suárez, que es Mirtha Legrand o Adrián Kirzner Schwartz, más conocido como Adrián Suar.

Moria Casán es Ana María Casanova, Maru Botana es María José González Botana de Solá, Fátima Florez se llama María Eugenia Florez, a Nacha Guevara la anotaron como Clotilde Acosta, Valeria Lynch es María Cristina Lancelotti, Graciela Borges es Graciela Noemí Zabala (Jorge Luis Borges, le ´prestó´ el apellido pues el padre le prohibió usar el suyo como actriz), Cris Morena se llama María Cristina De Giacomi.

Entre los varones Pablo Alarcón es Rodolfo Francisco Marabotto, Paz Martínez es Norberto Alfredo Gurvich, Charly Alberti figura en el documento como Carlos Alberto Ficicchia Gigliotti, Jey Mammon es Juan Martín Rago, Piñón Fijo es Fabián Alberto Gómez, a Mike Amigorena le pusieron al nacer Ricardo Luis Amigorena, Vicentico es para sus parientes Gabriel Julio Fernández y Charly García es, previsiblemente, Carlos Alberto García. Entre muchos otros cambios de nombre, casi todos por razones eufónicas o porque se calculaba que con el nombre verdadero no le ganarían a nadie.

Carlos Gardel estaba anotado como Charles Romuald Gardès, pero entre los tangueros también el cambio de nombres era una costumbre más que frecuente, así que detenernos en ellos llevaría esta nota a varias páginas, desde Homero Manzi, Homero Nicolás Manzione a Nelly Omar (Nilda Elvira Vattuone) o Charlo que se llamaba Carlos José Pérez.

Conclusión: ninguna. Báh, no se me ocurre nada, porque, por un lado, está muy bien que la gente no pueda cambiarse el nombre para evitar fraudes o cuando vaya a cobrarle algo a uno, le digan que ahí no vive. Pero la vida es muy aburrida llamándose siempre de la misma manera, no sé, al menos para mí.

Juan Manuel Aragón (ahora Pedro Evaristo Gómez).

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