26/09/2021

Opinión

Las bienaventuranzas básicas de los santiagueños

Escribe Juan Manuel Aragón
Las bienaventuranzas básicas de los santiagueños | El Diario 24 Ampliar (1 fotos)

Las bienaventuranzas básicas de los santiagueños

Bienaventurados los rosales del parque Aguirre, porque no entienden de los trabajos de los municipales que todos los días los riegan para que sobrevivan. Bienaventurados los trabajadores del mercado Armonía, porque disfrutan de la belleza de ser santiagueños sin un por qué. Bienaventurados los lustrines de la plaza Libertad porque pasan el trapo al alma de quienes limpian los zapatos.

Bienaventurados los que no tienen celular, porque conocen la tranquilidad en un lugar que pretende ser moderno. Bienaventurados los turistas que pasan por Santiago, porque descubren la maravilla de una ciudad que creció 100 años en menos de 20. Bienaventurados los que consiguieron suegras gruñonas, porque tienen a quién echar la culpa de sus propios fracasos en el matrimonio. Bienaventurados los que recuerdan la rumorosa avenida Belgrano, con una acequia en el medio, porque pasaron largamente del medio siglo.

Bienaventurados los que saben leer, porque disfrutan de una habilidad que dentro de muy poco podría dejar de servir del todo. Bienaventurados los gordos, porque no se privan de calorías, grasas ni hidratos de carbono y todos los días comen cosas ricas. Bienaventurados los que saben rimar sonetos porque gozan de una habilidad que Dios entregó a muy pocos elegidos. Bienaventurados los que leyeron a Dalmiro Coronel Lugones y disfrutan de su lectura siempre grata.

Bienaventurados los técnicos en computación porque aprendieron un idioma peor que una cruza de chino mandarín con alemán antiguo. Bienaventurada la señora que sale con sus bolsas del mercado Armonía, porque conoce la milenaria técnica de regatear en silencio. Bienaventurados los muchachos que manejan los carritos cartoneros porque la gente no los quiere y tienen asegurado el Cielo. Bienaventurados los solteros porque su buenaventura no necesita explicaciones. Bienaventurados los que aprecian los lapachos florecidos, buscan por la ciudad los que tienen flores blancas y los hallan.

Bienaventurados los que se apartaron del camino del bien, porque por ellos vino Jesucristo al mundo. Bienaventurados los descreídos, porque siempre van a tener razón. Bienaventurados los que ganan la tómbola. Bienaventurados los que hoy cumplen años. Bienaventurados los que conocieron “Cariñito”, el “Dominó”, “Negro el 20” y otros antros, porque de ellos era la feliz soledad del amor pago.

Bienaventurados los que leyeron la revista “Jijiri-jajá”, porque conocieron el buen humor de la provincia. Bienaventurados los que se ríen. Bienaventurados los músicos de chacareras, porque es de ellos el ruido del golpeteo machacante y la síncopa atroz. Bienaventurados los chicos de la Acción Católica porque se hacían la cuca en el campanario de la catedral. Bienaventurados los bienaventurados santiagueños que no dicen de dónde son para que los demás no crean que se alaban.

Y bienaventurado usted, porque está leyendo esta noteja y eso quiere decir que sigue vivo.

Juan Manuel Aragón

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