08/10/2021

Opinión

Experiencias amorosas que uno juntó en la vida

Escribe Juan Manuel Aragón - (Especial para El Diario 24).
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Experiencias amorosas que uno juntó en la vida

Algunas experiencias que fui juntando en el camino, tapizarán esta nota, que tiene el propósito de ser solamente un ayuda memoria del comportamiento de la gente cuando el mundo era mundo y no esa masa viscosa en que se convirtió luego, cuando me hice viejo.

Un buen día, cuando el muchacho cree tener alguna posibilidad con la chica que tanto le gusta, ella le dice “amigo” y sus ilusiones naufragan detrás de esa palabra maldita. Hay excepciones, obviamente, pero lo más difícil en una relación entre un hombre y una mujer es pasar de la categoría de “amigo” a la de “novio”, “filo”, “chongo”, “peor es nada”, “media naranja” o, aunque más no fuere —o fuese— simple “tachangóu”.

¿Es posible que un noviazgo o un matrimonio, con el tiempo se convierta en una amistad? Y sí, no es tan frecuente, pero se da más a menudo que el caso anterior. Como el marido y la mujer que se divorcian y luego, ya sea por los hijos, porque comparten un trabajo o porque, por alguna razón deben seguir viéndose, concluyen en que lo mejor es aprovechar aquella intimidad para seguir siendo buenos amigos, antes que verse como contrincantes.

Cuando la mujer dice “no” es “no”. Punto. Ya pasó la época, cuando creían que debían rechazar veinte veces a un pretendiente, para no pasar por “fáciles”. En los tiempos que corren —mejor dicho, andan a las disparadas— si una mujer dice que sí, listo, vamos a los bifes. Y si no quiere, mejor ni le pregunte por qué. No debemos soportar los vanos histeriqueos con que nuestras abuelas distraían a los abuelos. Ahora todo es más directo. Si ella no quiere, chau, chau, adiós, si te he visto no me acuerdo.

Y nunca en la vida, jamás de los jamases se debe volver con una ex. Si dejaron fue por algo y bien hecho estuvo. Bajo ninguna circunstancia se debe regresar a lo que pudo haber sido y no fue. Aunque sea la última mujer sobre la redonda tierra. Es una de las peores cartas para jugar en la ruleta rusa del amor de tipo erótico o secsual. Puede haber alguna excepción perdida por ahí, pero son casos aislados. No haga caso si le aconsejan el regreso al viejo amor, son cantos de sirena, se va a arrepentir. Nunca es bueno comer el postre en el mismo plato que se sirvió la sopa. Hágame caso, no lo haga.

Bueno, y eso es todo lo que sé sobre cuestiones del amor. Como habrán visto los lectores tengo poca experiencia en este rubro. Pero, abajo hay lugar para que opinen, si quieren agregar alguito.

Juan Manuel Aragón

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