16/10/2021

Opinión

Qué pasa con los animales que salen en los documentales de la tele

Escribe Juan Manuel Aragón - (Especial para El Diario 24).
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Qué pasa con los animales que salen en los documentales de la tele

Cada vez que sale en la tele un nuevo documental sobre elefantes, leones, pingüinos o suricatas, aunque sea por un costadito de la filmación se filtra que en realidad había como veinte camionetas descapotables con gente mirando. Ballenas, osos, linces, tiburones, búfalos, caballos salvajes, gacelas, tigres, cebras, todos han tenido, aunque sea tres segundos de fama en la lente de un turista finlandés, coreano o ruso, ávido de mirar la naturaleza en vivo y en directo.

Todos los leones africanos caminan, cazan, descansan, se aparean, comen y duermen, con una cámara filmadora cerca. Como que, de tanto tener al turistaje cerca, ya ni se mosquean. O, tal vez, miran de reojo, sabiendo que a cualquiera que se caiga del Jeep o se baje a hacer aguas se lo almorzarán crudo, con borceguíes y todo. Mientras, los otros gritarán: “¡No dejes de filmar Wily!, ¡esto es fantástico!” que en inglés sonaría como “Don't stop filming Wily!,this is fantastic!”.

En una de esas los bichos se pasaron el dato de que en los zoológicos se vive mucho mejor, tienen sus cuatro comidas diarias, duermen tranquilos, no tienen nada que hacer, cada vez que se enferman les mandan un veterinario. No como sus hermanos, confinados en reservaciones, con un turista espantándoles la comida cada quince minutos o sacándole fotos cada vez que quiere pisar a una hembra. Hay quienes sostienen que los animales de los documentales de la tele son extras contratados.

Millones de animales son descartados para documentales, quizás porque no dan tanto rating, como la saltarina pulga, el picaresco piojo, la asquerosa cucaracha. Hay animales grandes que tampoco son muy vistos en la tele: ahí está el que nosotros le decimos cuervo, en otras partes llamado zopilote, que tampoco sale en los documentales del mundo salvaje, lo mismo que la tímida corzuela y la enorme variedad de quirquinchos que hay en Sudamérica, prolijamente olvidados.

Dan pena los pocos leones que quedan en el África, si están en un lugar verdaderamente salvaje, los amenazan los vecinos de los pueblos a los que les comen las cabras, las vacas. Si han quedado encerrados en una reservación, toda su vida será objeto de estudio, cada vez que se muevan habrá alguien tomando notas y buscando un mejor ángulo para enfocarlos, como si estuvieran en un programa de televisión. Ya no es posible desviar la atención sobre ellos, pues hay millones de turistas en el mundo, ávidos de verlos cazar una gacela y tomarse una selfie: pagan fortunas por un safari hecho y derecho.

Báh, digo. Tratar sobre los animales es una conversación como cualquier otra, sólo escribí esta nota porque no se me ocurría nada más interesante. Pero si usted tiene un tema más apasionante o una idea distinta, ya sabe, escríbalo abajo y quizás mañana estoy dando su opinión y no la mía.

Pero, quién sabe.

Juan Manuel Aragón

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