23/10/2021

Opinión

La misa tradicional o tridentina cada día gana más adeptos

Escribe Juan Manuel Aragón - (Especial para El Diario 24)
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La misa tradicional o tridentina cada día gana más adeptos

Para alegría de muchos, hay tradiciones que no solamente no se pierden, sino que todos los días consiguen nuevos adeptos. Ahí está, para quien quiera asistir, la misa tradicional, también llamada ´tridentina´, preconciliar, “en latín” o simplemente, misa. Ha sido la que oyeron y oficiaron los santos, mártires y confesores, Papas, cardenales, obispos y presbíteros. Era la única para los antepasados de la mayoría de los católicos, la que se ofició durante el Concilio Vaticano II. Y fue y sigue siendo, un camino de santidad.

Aunque la escondan bajo la alfombra, es cada día más frecuente en la Iglesia universal, de Buenos Aires a El Paso, Texas, de París, Francia, a La Banda, Santiago del Estero. ¿Sabe qué es lo mejor?, en todas partes es la misma. Si asistió a media docena, no se perderá cuando la oiga en cualquier lugar del mundo. Porque no cambia y en todas partes es la misma e idéntica, salvo la lectura del Evangelio y el sermón, que se ofrecen en el idioma del país. El latín no es problema, porque si no tiene, siempre un fiel le prestará su misal, con traducción, para que sepa qué se dice.

En 1570, el Papa Pío V publicó una edición del Misal Romano: ordenó lo usaran en toda la Iglesia Occidental, salvo en las regiones y órdenes religiosas con misales anteriores a 1370. Pero la mayoría adoptó esta, la de Pío V, que luego fue declarado santo. ¿Quedaron misales anteriores? Sí, el rito ambrosiano, el mozárabe, el bracarense y el de los cartujos. También tienen el suyo propio la orden de los Predicadores y los Carmelitas.

A quienes no les gusta esta misa dicen que el sacerdote está de espaldas a los fieles. Pero del otro lado responden que nadie le da la espalda a Nuestro Señor Jesucristo. Pero, si es así, quien se sienta delante suyo, en la misa moderna, le está dando la espalda a usted, usted le da la espalda al de atrás y así sucesivamente. Y nadie se queja.

Ah, pero las modernas son más lindas y atraen más gente. ¿Sabe qué?, ambas afirmaciones son erróneas. Quien ha oído una misa cantada en latín, ya no quiere saber nada más con las nuevas, con melodías y letras que roban de los cultos evangélicos. Sobre lo segundo, tres cositas, por un lado, la Iglesia Católica nunca ha sido democrática, así que no le interesa quién lleva más gente, pues con la Verdad le alcanza y le sobra. Segundo, lo cierto es que en los últimos 50 o 60 años, los fieles católicos han huido en masa hacia otras religiones o, peor aún, hacia un acérrimo anticatolicismo disfrazado de ateísmo militante. Por último, cada vez hay más gente joven en las misas tradicionales. Los chicos se acercan espontáneamente o llevados por los padres, como una reacción ante el asco de muchas de las cosas que se ven en las calles. Y, entre estos curas, no se conocen los extravíos con menores que llenaron las páginas de los diarios en los últimos años.

Si no está de acuerdo con este escrito, abajo hay lugar de debate como para hacer dulce: entre, discuta, enójese, entregue sus argumentos, si no los tiene, insulte y agravie, no hay problema. Mire que no existen muchos sitios de internet que permitan hacerlo de manera más libre que nosotros. Prometo quedarme calladito. En serio.

Juan Manuel Aragón

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