11/11/2021

Opinión

Cada vez es más difícil entender que todos somos distintos e iguales

Escribe Juan Manuel Aragón - (Especial para El Diario 24)

Todos somos distintos e iguales a la vez. ¿Es difícil de entender? Nacemos hombres o mujeres. No hay una tercera opción, ni menos que menos, muchas. Solo dos. Es decir, somos iguales en general, porque todos integramos la raza humana. Pero cada uno tiene características distintas, que le vienen de la crianza, las costumbres, la escuela, el barrio, los estudios, las circunstancias.


A la corzuela quizás le gustaría haber nacido león, el puma tal vez suspira por ser chancho del monte y quién le dice si la humilde retama no tiene ínfulas de quebracho colorado. Todo lo que quiera, pero la corzuela es corzuela, el puma es puma, el chancho es chancho y la retama, retama.

En una elección norteamericana, dicen que el candidato ganador pegó un cartel en las oficinas de campaña: “Es la economía, ¡estúpido!”. Con eso alertaba a sus seguidores que, si insistían hablando de economía era posible ganar, pues las encuestas demostraban que la gente estaba molesta por la marcha de sus finanzas.

De la misma manera se podría decir ahora: “Es la naturaleza, ¡estúpido!”. Amigos, nacemos hombres o mujeres, y en eso somos iguales unos a otros. Los hombres nos parecemos al resto de los hombres y las mujeres al resto de las mujeres. Es cierto que a unos gusta lo dulce y a otros lo salado, hay hinchas del dulce de batata y fanáticos del de membrillo, del asado y de las pastas, en eso somos distintos. Cómo usa cada quien sus papilas gustativas es otra cuestión.

¿Usted nació rubio y quiere ser morocho?, lo lamento, no va a poder convertirse. Si se tiñe el pelo de negro será un rubio con tintura negra en el cabello, va a parecer algo que en realidad no es. Si quiere ser alto y es petiso, quizás los zapatos con plataforma lo ayuden a creerse un jugador de básquet, si sus ojos son verdes, pero quiere que sean pardos, podría disimularlo con lentes de contacto, y seguirá siendo alguien con ojos verdes. Aparentar está muy lejos de ser. Tanto como usted mismo del espejo, uno es carne, hueso, líquidos, humores. El otro es vidrio y azogue.

A Gilbert Chesterton se le atribuye la frase: “Va a llegar el momento en que debamos discutir lo obvio”. Al parecer ese día fue hace varios años, pero no nos dimos cuenta. Si a usted le gusta comer dulce de leche con cebolla, amigo, hágalo. Lo felicitamos, en su intimidad usted puede hacer de su cu… ello un candelero y poner le vela que quiera. Pero es medio tonto salir a la calle a mostrar el orgullo por cualquier cosa que haga en la intimidad de su casa. Ahí está la primera parte del artículo 19 de la Constitución Nacional: “Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados”. Como dijo alguna vez el general Juan Domingo Perón: “Quien quiera oir que oiga”.

Bueno, eso.

Juan Manuel Aragón



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