25/11/2021

Opinión

CONCEPTO

“Nadie es dueño de la verdad” es una de las peores frases hechas

(Especial para El Diario 24).

A veces en una picada, a lo lejos aparecía algo. Era cristiano o animal, no lo sabíamos. Entonces con Matías, un amigo que tuve de chico en el campo, jugábamos a quién tenía razón. Si era cristiano ganaba él, si era animal, yo. Y al final nos dábamos con que uno de los dos había sido el dueño de la verdad. Casi siempre es un concepto absoluto, no como nos hacen creer hoy que cada uno tiene la suya y es válido si es sincero al creerla.

Si así fuera todos viviríamos en una enorme feria de verdades absolutas, pero una para cada uno. Su verdad es que el colectivo para en la otra cuadra, la mía dice que no pasa por este barrio y como hay un respeto sacrosanto a lo que cada uno tiene por su verdad, entonces el colectivo tiene una parada cerca y al mismo tiempo anda lejos.

El famoso asunto de las dos bibliotecas, una afirma una cosa y siempre hay otra diciendo lo contrario. ¿Alguien sostiene que el día terrestre dura 24 horas?, bueno, hay libros afirmando que son 45 minutos. Cabe pedirles a quienes hacen tales aseveraciones, que digan dónde están esos otros textos, quién los tiene. Más se parece a un último recurso de quien va perdiendo el debate, para sostener que por lo menos la mitad de la gente piensa como él.

Si nadie es dueño de la verdad, entonces también podría ser que todos sean propietarios de mentiras. Usted es dueño de una parte de la mentira y yo de otra, cuando nos pongamos de acuerdo en algo, no habremos construido una verdad sino solamente una falsedad más grande. Porque en la vida, eso lo sabe cualquiera, de lo más siempre surge lo menos y casi nunca al revés. O, como dicen los chinos: “De la olla no va a salir algo mejor de lo que se le puso”.

Lo cierto es que, cada vez que alguien dice la famosa frase, uno se siente tentado a pensar que quizás está repitiendo una frase común, como cuando se expresa “buen día” y en realidad el día no es tan bueno, pero todos lo aceptan porque es parte de una convención. Los saludos se dan o se niegan, rara vez entran en debate.

Pero es medio fastidioso oir que nadie es dueño de la verdad, sobre todo cuando el que profiere esas palabras, pareciera que guarda verdades de a puño en cada uno de los bolsillos de la campera. Es una frase que, de tan repetida, se volvió vacía, hueca, huera.

En fin, amigo, se me ocurrió aportar estas humildes reflexiones, a ver si lo saco de sus pensamientos de todos los días. Bienhaiga si lo logré, pero si no, qué le voy a hacer. Por lo menos hice el intento.

Juan Manuel Aragón




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