26/11/2021

Opinión

FIN DEL MUNDO

El fin del mundo podría ser con una cara al sol

(Especial para El Diario 24)

En ocasiones sentimos que el mundo se puede acabar en cualquier momento, ya sea en forma individual por la muerte de cada uno o para todos, por algún cataclismo mundial. A pedido de un amigo consulté un diccionario para averiguar y contarle qué hallé y ahora lo comparto con los lectores de este prestigioso diario. Primero busqué el significado de mundo; me di con que en latín es ´mundus´, que es lo mismo que mondo, puro, limpio, elegante, adornado y viene del griego ´kosmos´.

Se define como “la totalidad de las cosas materiales creadas, la esfera celeste, el conjunto armonioso de la Tierra, los cielos y los astros”. En sentido restringido se llama mundo al sistema solar y al planeta Tierra en particular. Siempre se ha considerado que el mundo es perfecto: el hombre se anonada ante la inteligencia que lo dispuso, por su hermosura, por la grandeza de su orden y trabazón de sus partes, por la regularidad de sus leyes. Los avances de la astronomía, con nuevos descubrimientos, resaltan esa perfección.

Fíjense, amigos, ´fin del mundo´ se llama al término de la presencia del hombre en la Tierra, se espere que ese término se produzca por causas naturales o sobrenaturales. El fin del mundo por causas naturales, podría producirse por inundación, ya que las aguas van erosionando y desgastando los continentes y el calor derritiendo los glaciares. O por falta de agua, pues las rocas se combinan con ella y el enfriamiento de la Tierra hace aumentar el espesor de su corteza. Por enfriamiento, pues se supone que el Sol, estrella amarilla, lentamente evoluciona hacia estrella roja de baja temperatura. Por colisión con otro astro, idea que se tiende a abandonar por improbable (y las colisiones con cometas no son catastróficas por la insignificancia de sus masas).

Vamos un poquito más adelante en la elucubración. Al descubrir Isaac Newton la gravitación, se creyó posible determinar exactamente los movimientos de los planetas en sus órbitas elípticas, pero el mejoramiento de los instrumentos permitió observar las perturbaciones de esos movimientos debidas a la gravitación de los demás planetas. Por medio de la matemática puede calcularse el movimiento de dos cuerpos sujetos a atracción mutua, pero cuando se quiere extender el principio a tres cuerpos el cálculo se hace extraordinariamente engorroso: ni se ha intentado considerar la gravitación simultánea de todos los planetas.

¿Aburridos, amigos?, ¿no?, entonces sigo. Al observar las variaciones seculares en las órbitas de los planetas, Newton decía que con el transcurso del tiempo se alteraría tanto el sistema, que Dios se vería forzado a ponerlo en orden nuevamente.

Pedro Simón Laplace y José Luis Lagrange (encantado, mucho gusto, otro día los presentaremos, si viene al caso), en cambio, proclamaron la estabilidad indefinida de los elementos planetarios, aunque en sus cálculos introdujeron simplificaciones que no son absolutamente ciertas: rigidez de los globos celestes, resistencia nula al desplazamiento, la gravedad como única fuerza interviniente.

Julio Enrique Poincaré (otro amigo de la casa), puso en evidencia la inestabilidad del sistema, las alteraciones extraordinariamente lentas, conducen a una disminución de la velocidad de rotación que llevará a los planetas a presentar una sola cara al sol —como la Luna respecto a la Tierra— y a un retraso en la velocidad de traslado, de tal manera que los planetas terminarían precipitándose sobre el Sol.

Bueno, me pasé tres días investigando este asuntito. Espero que les haya gustado mi explicación. Pero si no fue de su agrado, en la puerta le devolveremos el dinero de la entrada.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

Juan Manuel Aragón




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