07/03/2022

Opinión

OPINIÓN

Algo está podrido en la cabeza de los hinchas del fútbol

(Especial para El Diario 24).

El salvajismo registrado entre hinchas, en un partido entre el Querétaro y el Atlas, equipos de fútbol mejicano, viene a demostrar que algo está definitivamente podrido en la cabeza de muchísimos simpatizantes de este deporte, capaces de matarse por una rivalidad estúpida, fomentada por tres o cuatro pícaros que se hacen ricos cada que los otros se insultan.

Un negocio multimillonario se mueve detrás de los violentos que asisten a los estadios. En la Argentina son tan grandes los intereses en juego, que gobiernos de distinta laya y colores opuestos no pudieron desarmarlos. O tal vez no quisieron, pues hay una imbricación directa entre fútbol y política. No se debe olvidar que el presidente Mauricio Macri, antes había sido también la máxima autoridad en Boca Juniors, uno de los clubes más populares de la Argentina. Pero hay muchísimos como él y en el aprovechamiento del fútbol para hacer política son muy parecidos todos.

El periodismo deportivo que, al menos debiera alertar sobre estos movimientos de hinchas violentos, es también cómplice, pues omite desenmascararlos y los cubre con un ominoso manto de silencio. No estamos diciendo que el periodismo deportivo cobre por mirar para otra parte, pero de otra manera sería muy tonto que los protegieran, como lo hacen, por nada. Más, con los millones de pesos que se mueven detrás.

En la Argentina se suprimieron los hinchas visitantes en los partidos de fútbol. Quienes asisten a ver los partidos de fútbol son parciales de un solo equipo. Entonces hallaron la manera de seguir siendo violentos, enfrentándose en facciones que responde a los intereses de uno u otro dirigente. Los negocios que hacen con el estacionamiento de automóviles en los alrededores de las canchas son tan grandes, que hasta se supone una necesaria complicidad con la policía. De otro modo no podrían funcionar.

¿La solución, pregunta? No la tenemos, pero es muy posible que haya que buscarla en el centro de la mente de los violentos y erradicarla en la escuela, mucho antes de que tiren la primera piedra. Entre maestros y padres debiera haber un acuerdo fundamental para provocar entre los chicos, otros intereses que no sean el fanatismo por un equipo deportivo. Quizás inculcar el gusto por la lectura en la casa y apagar los televisores en las casas, ayude a ese propósito. Pero hay que hacerlo rápidamente, antes que se sigan provocando más muertos, heridos, mutilados, provocados por una pelota que no solamente está manchada sino que por ella corren ríos de sangre.

 Por Juan Manuel Aragón





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