11/03/2022

Opinión

OPINIÓN

Más patrulleros casi siempre significa menos escuelas

(Especial para El Diario 24)

Cuando más dinero se gasta en comprar patrulleros, menos plata hay para invertir en educación. Cada maestro es un agente positivo en la formación de los chicos, y sus enseñanzas no solamente los sacan los sacan de las calles sino también les dan enseñanzas útiles para moverse en la sociedad sin recurrir al delito.

 Pero es patético observar que, al cometerse un delito, la sociedad pide más policías y no insiste en solicitar que se instalen más y mejores escuelas. Quienes son partidarios de la seguridad en desmedro de la educación, al parecer preferirían tener un policía cada uno, para acompañarlos en sus diarias tareas y evitar ser asaltados. De nada vale que se les observe que, de esa manera pronto se llegará al absurdo de contar con 20 millones de policías custodiando a 20 millones de ciudadanos.

 La escuela forma, da carácter, educa y entrega conocimientos útiles para la vida. La decadencia argentina coincide casi exactamente con el abandono total que se hizo de las maestras, a fines de la década del 60, cuando dejaron de ser tales para convertirse en docentes, esto es, carne de cañón de los gremios, idiotas útiles al servicio de los intereses no siempre claros de los propietarios vitalicios de los sindicatos.

 A partir de entonces, cada vez que un crimen conmueve a la sociedad, siempre aparecen las almas caritativas, pidiendo mano dura o lo que llaman “más presencia policial”. Jamás nadie se acuerda de que un niño bien educado, que haya asistido a la escuela al menos hasta quinto año, será menos proclive a delinquir, simplemente porque conoce que tiene más oportunidades fuera del mundo del crimen.

 Pero, desde aquel tiempo, a los gobiernos provinciales y de la nación también les conviene comprar patrulleros, es menos complicado que abrir más escuelas, lidiar con la compra de elementos didácticos y poner en funcionamiento el servicio de la educación. De hecho, las escuelas de artes y oficios, como las industriales, están prácticamente vacías, el gobierno se ocupó de vaciarlas, tal vez deseoso de comprar patrulleros, que dan mejor en las fotos de campaña electoral.

 Podríamos pedir desde aquí que se abran más escuelas en todo el país, pero, por un lado esta no es una nota editorial sino de opinión: señalamos dónde creemos que está la falla, pero no entregamos soluciones. Y por otra parte, así dijéramos que es algo fácil de hacer, nadie nos va a hacer caso, así que, a qué meterse a consejero cuando nadie pidió consejos.

Termino esta nota antes de que se aburra, amigo.

Por Juan Manuel Aragón

 

 





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