25/03/2022

Opinión

REDES SOCIALES

Un tonto pelea, un bobo los filma y un periodista los muestra

Por Juan Manuel Aragón (Especial para El Diario 24)

Si dos perros se ponen a pelear en la calle, los transeúntes intentarán separarlos, no es algo agradable de ver a esos pobres animales disputándose una preeminencia efímera en un lugar cualquiera. Por caridad, alguien intentará poner distancia entre ambos, apelando al agua fría, a llamarlos por sus nombres o a tomarlos de alguna parte para que dejen de morderse.

Si alguien se pone a filmar una pelea de perros en la calle, con muchísima razón lo tratarán de insensible, cruel, desalmado, inhumano. Había sangre en la calle, uno de los pobres animales o los dos estaban en riesgo de quedar destruidos para toda la vida, o muertos y usted todavía se preocupaba por tener el mejor encuadre para mostrar a los amigos. ¿No es un horror?

Pero nadie se espanta si dos chicas que no llegan a los 18 años están peleando en la calle y el resto se ocupa de alentarlas o filmarlas con su telefonito. El mundo del revés, ¿no? Se sienten mal si ven a dos perros mordiéndose en la calle, por las consecuencias que podrían sufrir uno o los dos animalitos, ¡pobres! Pero las chicas que se maten, parece que pensaran.

Algún descerebrado, quizás de la misma edad que las camorreras, filma la escena. No nos adelantemos en señalarlo, lo más seguro es que proviene de padres cretinos, faltados mentales, a quienes la vida de los demás les tiene sin cuidado. Otros hacen barra alrededor y tratemos de entenderlos también, sufren las consecuencias de la degradación de la familia y la escuela en la Argentina.

Pero ahí están los diarios digitales, disputándose el vídeo, porque seguramente tendrá muchas vistas y elevará su consideración en los buscadores de notas. No tienen ningún pudor en publicarlo tapando solamente el rostro de las belicosas peleadoras. Apelan al morbo más bestial de sus lectores para mostrar cómo una chica le patea el rostro a otra sin que nadie intente separarlas.

Los periodistas son una parte importante del problema de la violencia en la sociedad. La chica que peleó se obnubiló por una rivalidad estúpida, quienes filmaron buscaban una fama boba. Pero quienes alientan que estas riñas se sigan produciendo son los periodistas, al mostrar imágenes que perfectamente se pueden obviar.

Además, pocas veces se redactan estas noticias con una entrevista a un pedagogo, un psicoanalista, una maestra de escuela, un buen padre de familia. Siempre es la nota cruda, la descripción de los golpes, el nombre del colegio al que presumiblemente asistían, el castigo para las alumnas participantes. Nada.

La sociedad reclama veinte policías por cuadra para cuidar a la gente de los ladrones, los arrebatadores, los violadores, los asaltantes. Pocas veces exige que los padres y las escuelas cambien su manera de educar y enseñar, porque evidentemente, algo están haciendo mal. Y nunca pide a los periodistas que dejen de excitar esas acciones, porque ya se sabe, el periodismo es un oficio sacrosanto.

¡Cuidado!, allá viene un periodista, agachémonos en señal de reverencia





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