07/04/2022

Opinión

OPINIÓN

Posibles consejos para un aspirante al periodismo

Por: Juan Manuel Aragón
Por Juan Manuel Aragón (Especial para El Diario 24)

Poca ayuda tendría para ofrecer a un aspirante al periodismo que se me acercara pidiendo consejos. En el ejercicio de este oficio he aprendido casi nada, eso que he tenido cerca los mejores maestros de Santiago, a quienes no nombraré; son muchos y no me perdonaría si me olvidara de un solo nombre.

La palabra es la principal herramienta de este trabajo, en algunos casos la única. No basta con ir a la cancha de fútbol a ver el partido, a la conferencia de prensa de un músico, al acto protocolar y observar bien lo que sucedió. Hay que contarlo de manera que nadie quede sin entenderlo. La narración no debe tener un párrafo de más, un término mal usado. Para eso hay que cultivar el don de la palabra.

Pero fíjese, para escribir, para hablar, hay que leer mucho. Así como para hachar leña, primero se debe tener buen estado físico o para ser médico, previamente hay que conocer cómo es y cómo funciona el cuerpo humano. De nada sirve que le entregue un cuadernito o le den unas clases diciéndole cómo debe hachar, si no tiene músculos, no es lo suyo, dedíquese a otra cosa. Los prospectos de remedios sin los conocimientos de medicina, son palabras difíciles que de poco sirven.

Si no lee o no leía de joven, al menos 200 libros por año, olvídese, el periodismo no es lo suyo. O sí, pero se le notará. No digo que no triunfe en la profesión un tipo que leyó solamente tres libros en su vida, sólo opino que no será buen periodista, en algún momento se le verá cómo hizo la costura, por alguna parte le saldrá la hilacha.

Mejor si, además, se le da por leer diccionarios. Son los que desburran, avisando que puta es la mujer que cobra por tener relaciones con un hombre, prostituta la que entrega su cuerpo por dinero, ramera es la puta pobre, pulpo es la experta en extraer el dinero de sus clientes, la buscona no se dedica full time al asunto, pero anda a la pesca y la fácil tiene el sí en la punta de la lengua y a veces mantiene relaciones carnales porque sí nomás, sin cobrar. Y no, amigo, no significan lo mismo, aunque en lo principal se parezcan.

Repase, por favor, las preposiciones. Sí, amigo, olvídese de los verbos, los sustantivos, el sujeto, el predicado. En las preposiciones está el secreto de las palabras del periodista. Son, a saber: a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, durante, en, entre, hacia, hasta, mediante, para, por, según, sin, so, sobre, tras, versus, vía. Luego aprenda que los ladrones roban un televisor “de” una escuela, no “desde” una escuela, como redactan algunos analfabetos que un día llegaron a escribir en un diario y no saben cómo hicieron para llegar.

El prefijo “ex” es solamente para personas: “ex” suegra, “ex” jefe, “ex” amigo. Es el que fue, pero siempre alguien. Indigna ver a periodistas escribiendo “ex” Yugoeslavia, “ex” casa, “ex” ingenio La Esperanza. Queda flojito leer el “ex”, antes del nombre de una cosa, como “mis ex anteojos”.

Y el último consejo gratis que le daría, sería el uso del “etcétera”. En latín quiere decir “y los otros”. Por educación, se usa la palabra solamente para los otros conocidos. Si digo: “Fui a la cancha con Luis Gutiérrez, Alberto Pérez, Gustavo Cáceres, etcétera”, es una falta de respeto total, amigo, porque usted no conoce a los otros que también fueron. Si cuento: “Estuvieron todos mis hermanos Eufemiano, José, Delia, etcétera”, la expresión es válida sólo si usted también los conoce, si no, lo dejaré en babia. Pero si escribo: “Fulano nombró los meses del año, enero, febrero, etcétera”, ahí sí está bien, porque todos sabemos, no hay por qué nombrarlos.

¿Son los únicos consejos que tengo para dar luego de más de 30 años de periodismo?, no, por supuesto. Pero sí son los que les he dado a los pocos jóvenes que se acercaron a pedírmelos. ¿Pregunta si tengo más?, obviamente sí. Pero estos son los que doy gratis.

Cobro por el resto. Tipo buscona, ¿vio?





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