12/04/2022

Opinión

OPINIÓN

Un efecto quizás no muy visto que provocan las redes de internet

Por: Juan Manuel Aragón
Por Juan Manuel Aragón (Especial para El Diario 24)

Esto de las redes de internet ha causado un efecto quizás no muy visto. Ahora todos tienen razón y, tanto los que dicen “blanco”, como los que sostienen “negro”, se atrincheran detrás de su derecho a estar en lo cierto y no hay Dios que los mueva de ese lugar. Salvo que cambie la dirección del viento al que adscriben con una fe ciega, sorda y muda.

Como epifenómeno, los artistas de Buenos Aires han desatado una brava carrera para confesar, en programas más o menos inmundos, quién los violaba cuando niños, casi siempre parientes muertos que no tienen cómo defenderse. Vale cualquiera, el padre, el abuelo, un amigo de la madre, un tío.

Las frases cortas, contundentes, de una lógica infantil y más o menos expresadas, aunque sea en un español dudoso, han ganado el lugar que antes ocupaban los libros, los tratados, los ensayos, las clases magistrales de los grandes pensadores. El grito ha reemplazado con holgura la conversación meditada, el argumento expresado con sapiencia. Y nadie oye a los demás.

Mientras unos sostienen que ha triunfado el socialismo, como manera de pensar que abarca al prójimo antes que a uno mismo, la realidad se ensaña avisándoles que reina el más absoluto de los individualismos. Ni siquiera es el liberalismo lo que triunfó, pues en cierta manera el liberalismo plantea una relación interpersonal. Campea el yo, llevado hasta el paroxismo.

Puede que este fenómeno sea un signo de los tiempos. Es posible que quizás hubiera llegado igual si no existían las redes de internet. Pero no hay dudas de que Facebook y toda la otra parafernalia de sitios que exacerban el ego, han llenado el mundo de palabritas huecas, fotos y vídeos más o menos ingeniosos.

Cualquier palurdo analfabeto se cree en el deber de opinar sobre las razones de la suba o la baja del dólar, la guerra de Ucrania, el misterio de la Santísima Trinidad o el color de calzoncillos de los políticos que están en boca de todos. Nada los arredra, ni siquiera la falta de un vocabulario más o menos adecuado.

El mundo de las ideas va perdiendo por goleada. ¿Usted qué piensa?





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