26/07/2022

Opinión

DEPORTES

Pongamos fin a la violencia de género desde el deporte

Por Cecilia Alemany, directora regional adjunta de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe y representante en Argentina.

El deporte trasciende todo tipo de barreras. Promueve lazos comunitarios y sociales, paz, cohesión social, inclusión y salud física y mental. También contribuye a derribar estereotipos de género, que generan discriminación y violencias.

Sin embargo, tenemos barreras cimentadas en un sistema sociocultural que todavía ponen a las mujeres y las personas LGBTIQ+ en un lugar subordinado, y refuerzan su invisibilización y discriminación en el ámbito deportivo al igual que en el ámbito laboral en general.

En una sociedad como la argentina, en la que, según datos del Ministerio Público Fiscal, el 90% de la víctimas de violencia sexual son mujeres, y de ellas, casi el 40% son menores de edad, el involucramiento y la participación efectiva de clubes, federaciones y equipos en la prevención y erradicación de la violencia pueden marcar una gran diferencia.

Afortunadamente, son cada vez más las organizaciones deportivas que cuentan con protocolos para responder a situaciones de acoso, abuso o violencia. Sin embargo, la sola publicación de estos documentos no basta.

Es clave que las instituciones deportivas pasen de los enunciados a la acción, que transciendan la corrección política y den el ejemplo con acciones concretas. Eso, tristemente, no ha ocurrido hasta ahora.

En casos recientes relacionados con violencia o abuso sexual por parte de deportistas, se ha intentado crear una división artificial que ubica las acusaciones y procesos de investigación o judiciales en el ámbito privado de los involucrados, y su desempeño deportivo en el público.

Al contrario de lo que sostienen instituciones deportivas, los propios acusados, sus compañeros y hasta medios de comunicación, la violencia basada en género es un asunto público. Desde ONU Mujeres reiteramos, además, que se trata de una práctica estructural y una de las violaciones más graves de los derechos de las mujeres, niñas y adolescentes.

Por eso, suscribimos la propuesta de que la Asociación del Fútbol Argentino, las federaciones deportivas y el deporte en general impulsen una norma que impida jugar o competir a atletas que enfrenten procesos judiciales por violencia de género.

Varias mujeres deportistas han presentado denuncias, pero las federaciones no han instrumentado acciones adecuadas para protegerlas. Por eso hacemos un llamado también a toda la comunidad deportiva a cumplir con el convenio 190 de la OIT para erradicar todas las formas de violencia en el lugar de trabajo y que se comprometan con la reducción de la brecha salarial entre hombres y mujeres.

Estas acciones deben incluir medidas efectivas para la prevención y erradicación de las violencias, asistencia efectiva a las personas afectadas, no encubrir a los agresores y proteger efectivamente a las supervivientes.

Asimismo, ONU Mujeres insta al periodismo deportivo a visibilizar los logros de las deportistas y a promover coberturas igualitarias libres de sexismo, discriminación y violencias, y apoyar los esfuerzos de comunicación para la igualdad salarial dadas las brechas existentes.

Erradicar la violencia basada en género es posible. El deporte puede ser un motor acelerador de esta carrera para que los deportistas y las directivas no sigan reproduciendo violencias, y que el rol central que juega el deporte en nuestras sociedades contribuya a construir sociedades más pacíficas e igualitarias.




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