27/07/2022

Opinión

BIOLOGÍA

Invasiones biológicas: cómo enfrentar un problema que pocos ven

Por Sergio M. Zalba, consultor especialista en invasiones biológicas

El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Argentina aprobó recientemente la Estrategia Nacional sobre Especies Exóticas Invasoras (EEI), una guía de políticas públicas destinada a enfrentar uno de los principales desafíos que enfrenta nuestro ambiente.

¿Qué tienen en común el visón americano, un predador voraz que está llevando al borde de la extinción al macá tobiano y a otras especies de aves acuáticas de la Patagonia, el mosquito tigre que transmite el dengue, las fiebres zika y chikungunya, afectando a miles de argentinos cada año, la velosilla, una hierba que cubre los pastizales de Tierra del Fuego afectando la producción ovina, y el ligustro, que avanza sobre los cerros de Jujuy, empobreciendo la selva de montaña y afectando recursos usados durante siglos por nuestros pueblos indígenas?.

Todas estas especies provienen de otras regiones del mundo, y todas fueron introducidas de manera voluntaria o accidental en nuestro país. Una vez en el nuevo territorio consiguieron reproducirse y avanzar con éxito configurando lo que se conoce como invasiones biológicas.

Las invasiones biológicas son una de las consecuencias más preocupantes del proceso de globalización. Plantas, animales y microorganismos originarios de distintas regiones del planeta son transportadas cada día e introducidas en nuevos sistemas ecológicos. Los medios de transporte humano permiten que estas especies superen barreras como océanos, montañas y desiertos, que probablemente nunca habrían atravesado por sus propios medios. Los recién llegados dejan atrás sus enemigos naturales y eso les confiere una ventaja por sobre las especies nativas, así consiguen convertirse en elementos dominantes de los paisajes.

 

Las especies exóticas invasoras actúan como predadores, herbívoros, competidores o transmisores de enfermedades, y así como cuando tratamos de insertar una pieza ajena en un rompecabezas, desplazan a la biodiversidad propia de nuestros ambientes. Otras producen cambios aún más drásticos, aumentando la frecuencia e intensidad de los incendios o consumiendo depósitos subterráneos de agua y alterando así la dinámica de ecosistemas completos. De este modo, estas especies se han convertido en una de las causas más importantes de empobrecimiento biológico a nivel global.

El impacto de las EEI no se limita a sus efectos sobre la biodiversidad. En 2016 el impacto de un conjunto de las EEI sobre la economía nacional se estimó en más de 3400 millones de dólares al año. Muchos patógenos y vectores de enfermedades también han sido introducidos desde otras regiones del planeta, y así, nuestra población y nuestros sistemas de salud tienen que enfrentar nuevos desafíos incluyendo enfermedades como el cólera, la fiebre amarilla o la malaria.

Finalmente, las EEI también ponen en riesgo la conservación de nuestro patrimonio cultural afectando los conocimientos y prácticas ancestrales de nuestros pueblos indígenas asociadas con el uso de los recursos naturales nativos.

En mayo de 2022, el Ministerio de Ambiente argentino aprobó la estrategia nacional destinada a enfrentar este problema. Se trata de una guía para la implementación de políticas públicas orientadas a prevenir el ingreso y la dispersión de las EEI, detectar de forma temprana aquellas que consiguen llegar, priorizar los casos que requieren una intervención más urgente, controlar o erradicar sus poblaciones y restaurar los valores socioambientales afectados.

Se desarrollaron herramientas destinadas a evaluar los pedidos de ingreso de nuevas especies y ordenar las actividades productivas que dependen de especies exóticas, entre otras. Se aprobó la primera lista oficial de EEI (https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/242964/20210414), poniéndole así, por primera vez, nombre y apellido a esta amenaza ambiental. A todo eso se sumó una estrategia de comunicación que resulta vital considerando que las invasiones biológicas ocupan un lugar periférico en la agenda ambiental que otros problemas incluso de impacto mucho menor.

El proyecto se desarrolló durante más de siete años con la coordinación de la Agencia de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la participación de organismos públicos y privados de todo el país. Se cuenta así, por primera vez y de manera pionera en la región, con una herramienta poderosa para frenar el avance de las invasiones biológicas y proteger nuestro patrimonio natural y cultural.

 

 





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