31/07/2022

Opinión

OPINIÓN

La inevitable evolución de la economía digital

Por Alberto Calvo, presidente de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE).

Estamos viviendo momentos decisivos. La crisis sanitaria a la que nos estamos enfrentando ha cambiado todo nuestro entorno, causando un impacto tanto social como económico, que tendrá consecuencias difíciles de predecir. Sin embargo, es el momento de enfrentar esos cambios y prepararnos para las tareas que tendremos que realizar en el corto plazo.

El 2020 nos obligó a repensarnos y manejarnos de una manera diferente. Nos volvimos más creativos, menos resistentes a probar y adoptar cosas nuevas. Estos cambios realizados en masa y de forma generalizada es lo más parecido a una revolución. Una revolución tecnológica y digital, a la cual la gente acudió y se abrazó para hacer frente al desafío que se presentaba. La virtualidad como eje, las compras digitales para abastecerse, la educación y el trabajo remoto, la telemedicina, son solo algunos de los cambios y nuevas adopciones a las que el mundo se tuvo que enfrentar y adaptar con el contexto de pandemia que comenzó a principios del año pasado. Está muy claro cuál es el camino y hacia dónde vamos.

Esta pandemia no solo nos ha confirmado que la forma en que usamos la tecnología va a cambiar de manera permanente, sino que también la transformación digital de la economía sucederá a un ritmo acelerado, dando paso a una sociedad hiperconectada.

Nos encontramos transitando una etapa de transformación abrupta hacia lo digital que rápidamente está integrándose a la rutina y cultura de los argentinos. Un cambio que esperábamos pero que definitivamente se aceleró y llegó para quedarse.

No solo se transforma la forma en que transaccionamos sino cómo nos comunicamos, la manera en que nos relacionamos y creamos vínculos, entre otros hábitos. Ese cambio es transversal ya que atraviesa a toda la sociedad sin distinciones de edad o clase. Frente a esto nos encontramos con que el desafío es poder anticiparse a esos cambios y no ser reactivos. Es ponernos al frente de esta revolución y ser parte.

Hay oportunidades que ya están visibles y que hacen a la nueva cultura, como las billeteras electrónicas, pero hay muchas más que aún están por aparecer. Cuando el consumidor entra en el terreno del cambio se vuelve más exigente, y demanda gran innovación, en busca de un mayor confort y seguridad. Hacia eso vamos. La oportunidad es liderar ese cambio, escuchar al consumidor y exceder sus expectativas sorprendiéndolo con beneficios que nunca antes consideró posible.

En resumen, es crucial y de gran responsabilidad para los que lideramos este sector de eCommerce asegurar que la velocidad de crecimiento no supere la velocidad de desarrollo. Esto es clave y requiere de un esfuerzo muy grande para estar a la altura. Solíamos decir que nos movíamos a la velocidad de la tecnología y analizando el 2020 esta teoría se derrumbó. El cambio en el comportamiento de los consumidores superó en velocidad y alcance a cualquier desarrollo tecnológico. Y acá entra en juego el foco en el desarrollo del capital humano y líderes que tomen la iniciativa desafiando paradigmas. Estamos en una etapa de continuo descubrimiento. Lo inmediato anterior es antiguo y obsoleto. Lo mismo ocurre con el conocimiento. Hay que probar, corregir y volver a probar. Buscar la anticipación, caminar a un ambiente donde incluso esta necesidad de prueba permanente le quita dramatismo al error y ser realmente parte de un proceso creativo y de aprendizaje. Es primordial desarrollar un ambiente colaborativo donde se imponga un ambiente de innovación abierto, en otras palabras, invertir en conocimiento, es la única respuesta.




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