20/08/2022

Opinión

OPINIÓN

En el mundo existe una sola China

Por Zou Xiaoli, embajador de la República Popular de China en Argentina.

Recientemente, EEUU, a pesar de las repetidas exhortaciones y advertencias chinas, organizó de manera obstinada la visita de la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi, la tercera figura más importante de la política de EEUU a la Región Taiwán de China, lo cual suscitó el categórico rechazo y las fuertes condenas de China y de la gran mayoría de los miembros de la comunidad internacional. Empero, EEUU no sólo no se rectificó, sino que además concretó la gira de otros congresistas encabezados por el senador Ed Markey a Taiwán, a la vez que defendió irracionalmente esta movida y redobló sus esfuerzos por difamar a China. Ante todo ello, nos asiste la necesidad y razón de esclarecer las realidades y los principios legales a la opinión pública.

Primero, EEUU intervino brutalmente en los asuntos internos de China. Taiwán forma parte del territorio chino desde tiempos remotos y jamás constituyó un país. En cambio, ambas orillas del Estrecho de Taiwán pertenecen al mismo país y en el mundo existe una sola China. En octubre del 1971, la Asamblea General de la ONU aprobó la Resolución N.º 2758, en reconocimiento al gobierno de la República Popular China como el único gobierno legítimo que representa a toda China. Hasta ahora, la ONU y sus órganos subordinados, así como otras organizaciones internacionales y regionales sostienen que “Taiwán, como provincia de China, no goza del estatus independiente y la autoridad de Taiwán no goza del estatus gubernamental de ninguna forma” y su denominación correspondiente es “Taiwán, provincia de China”. Los 181 países que mantienen relaciones diplomáticas con China, incluido EEUU, reconocen que “en el mundo existe una sola China y Taiwán forma parte inalienable del territorio chino”. Esto constituye el statu quo invariable del Estrecho de Taiwán en las últimas décadas. No obstante, EEUU antepuso unilateralmente la Ley de Relaciones de Taiwán a los tres comunicados conjuntos China-EEUU y agregó las Seis Garantías clandestinas a las explicaciones de EEUU sobre la política de una sola China, con una creciente venta militar a Taiwán, en apoyo de “la independencia progresiva” y “dos Chinas o Una China y un Taiwán”, objetivo perseguido por el Partido Progresista Democrático que gobierna Taiwán. La gira de Pelosi elevó de manera flagrante las interacciones oficiales entre EEUU y Taiwán y demostró de nuevo que EEUU intenta debilitar y vaciar el principio de una sola China y alterar el statu quo en el Estrecho de Taiwán. Frente a las maniobras estadounidenses de agredir duramente la soberanía e interferir brutalmente en sus asuntos internos, China dice No.

Segundo, EEUU socava deliberadamente la paz en el Estrecho de Taiwán. Algunos funcionarios del Consejo de Seguridad de la Casa Blanca tildaron a China de reacción excesiva y, para colmo, compararon las maniobras militares chinas en el Estrecho de Taiwán con “la invasión de Rusia a Ucrania”, impulsando así la condena global. Estos comentarios de mala fe ignoran los hechos y son totalmente infundados. Por el contrario, EEUU incumplió sus promesas con provocaciones y China se defendió legítimamente castigando a los perpetradores. Las causas de la tirantez del Estrecho están tan claras como el agua. La cuestión de Taiwán se enmarca en los asuntos internos de China y es totalmente diferente de la cuestión de Ucrania. A lo largo de la historia, EEUU ha provocado conflictos para hacer realidad sus objetivos estratégicos. Según una estadística que no es completa, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta el 2001, se registraron 248 contiendas armadas en 153 regiones, 201 de las cuales fueron iniciadas por EEUU. Desde el 2001 en adelante, las guerras y operaciones militares desencadenadas por EEUU causaron la muerte de más de 80.000 personas y dejaron a decenas de millones de personas sin hogar. Ahora EE. UU. planea fortalecer su disposición militar aprovechando la visita de Pelosi. De hecho, EEUU es el mayor destructor de la paz y el mayor generador de problemas, por ende, China ha adoptado contramedidas para disuadir las pretensiones de sabotear la paz. En línea con la postura china, el mundo ha condenado el viaje de Pelosi a Taiwán, en pro de la paz.

Tercero, EEUU aún cometió ese error a sabiendas de su gravedad. EEUU se defendió diciendo que este periplo fue una decisión personal de Pelosi y que no representa al gobierno federal de su país. Incluso racionalizó esta movida so excusa de la visita del entonces Presidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich y de otros congresales norteamericanos hace 25 años. Pero el Congreso forma parte del gobierno federal de EEUU, y Pelosi, al frente de la Cámara de Representantes, es segunda en la línea de sucesión presidencial, por lo que sus comentarios y acciones representan con seguridad al gobierno estadounidense. Ella no habría visitado a la isla en una aeronave militar bajo la escolta de la armada sin el permiso del Presidente estadounidense y Comandante en jefe de las fuerzas armadas. ¿Acaso EEUU sufre amnesia selectiva y ha olvidado las protestas y rechazos contundentes de China sobre la visita de Gingrich y otros congresistas de EEUU a Taiwán? Los últimos “contraataques” de EEUU a China destaparon su disposición de dar rienda suelta a la visita de Pelosi y de restringir a China aprovechando a Taiwán. Hasta la fecha, más de 170 países y organismos internacionales reiteraron su adhesión al principio de una sola China y su apoyo a la defensa de la soberanía e integridad territorial de China, lo cual constituye una ventaja aplastante con contraste con el respaldo de pocos países a EEUU. Con el espaldarazo de más de 170 países, estamos juntos al lado correcto de la historia y la equidad y justicia internacional para decir No al matonaje de EEUU. El principio de no intromisión en los asuntos internos es la regla de oro del trato entre diferentes países y la garantía que tienen para resguardar su soberanía y seguridad propias. Si fuera ignorado y abandonado dicho principio, el mundo se sometería nuevamente a la ley de selva, ocasión en la que EEUU humillaría a los otros desde un estatus de poder. Los chinos no somos fácilmente asustados o abrumados. Tenemos la firme resolución, la indoblegable voluntad y la poderosa capacidad de salvaguardar a ultranza la soberanía e integridad territorial. Los pueblos de diferentes latitudes tampoco permiten las acciones anacrónicas de EEUU ni el retroceso de la civilización humana. La comunidad internacional debe estar más unida para emitir una voz más alta en contra de las acciones unilaterales y hegemónicas, a fin de salvaguardar los principios fundamentales del relacionamiento y el derecho internacionales, en pro de la paz y estabilidad mundiales.





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