16/09/2022

Opinión

OPINIÓN

1955: un Golpe contra el pueblo

(Por Norberto Galasso, periodista, ensayista e historiador)

Este 16 de septiembre se cumple un nuevo aniversario del derrocamiento en 1955 del presidente constitucional Juan Domingo Perón. Su caída ha tenido diversas interpretaciones. Algunas de ellas han caído en las características referidas a las personas, a las individualidades, pero no a las bases sociales de sustento de sus gobiernos.

Conviene, para entender el contexto, remontarse una década antes del golpe. Perón llegó el 17 de octubre del '45 a emerger como el candidato a Presidente con la presencia de los trabajadores en la calle, irrumpiendo en el escenario político con una fuerza tremenda.

En ese momento, la Iglesia tomó la actitud de aconsejar a sus fieles que no votaran a los partidos que propondrían el divorcio, con lo cual se definió limitadamente, pero se definió, por ejemplo, contra la Unidad Democrática anti peronista. No había en ese momento más que una emergente burguesía industrial con poca fuerza, pero existían, en el Ejército, algunos sectores nacionales que venían de la línea industrialista de Enrique Mosconi y de Manuel Savio.

En ese frente nacional, Perón emerge como la expresión de todos ellos y –del 46 al 55– condujo al país como uno de los mejores gobiernos que tuvo la historia de Argentina.

Pero hacia el 1953 empiezan a producirse situaciones que dificultan la marcha de este proceso. Una de ellas ya se había producido en el 52 con la muerte de Evita, que era su gran compañera y su conexión con la clase trabajadora. Especialmente con una CGT que fue quizás una de las mejores expresiones del gremialismo peronista y que fue desplazado después de la muerte de Evita. Pero hubo también dos sequías importantes que debilitaron al gobierno en cuanto a sus exportaciones y obligaron un plan económico de emergencia en 1953.

El peronismo logró superar esto en los dos años siguientes. Recuerdo expresamente que en la facultad de Económicas nos hicieron hacer un trabajo, cuando la opinión pública decía que Perón había desatado una inflación tremenda. Investigamos, hicimos el trabajo y le dijimos al profesor: mire, acá la inflación en el año ´54 es el cuatro por ciento anual, y en el ´55 también se mantiene baja hasta que se produce la devaluación inmediata al golpe del 16 de septiembre.

Es decir, que esa fue una de las tantas mentiras que los diarios hicieron creer a la opinión pública con respecto a la política económica del peronismo.

Lo cierto es que entre el 54 y el 55 ocurre, por un lado, que la Iglesia Católica crea su partido Demócrata Cristiano. La Iglesia no quiere depender más del Frente Nacional dirigido por Perón sino tener su propia política. Sus referentes temen que las banderas del peronismo se conviertan en banderas rojas.

Perón le había dicho especialmente a un grupo de gremialistas ferroviarios que en realidad los ferrocarriles andarían mejor si los dirigían ellos mismos que si lo hacía el Estado. Hablando de entregarle a los trabajadores la construcción de los ferrocarriles y otras medidas y avances sociales logrados en ese tiempo es que lleva a las cúpulas eclesiásticas a temer que haya un avance hacia la izquierda. Es decir, que la liberación nacional se profundice hacia el socialismo.





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