19/09/2022

Opinión

OPINIÓN

Cristina re-ungida

POR LUCAS SCHAERER

“Al ungir bien uno experimenta que allí se renueva la propia unción. Esto quiero decir: no somos repartidores de aceite en botella. Ungimos repartiéndonos a nosotros mismos, repartiendo nuestra vocación y nuestro corazón. Al ungir somos re-ungidos por la fe y el cariño de nuestro pueblo”.

La cita fue dada por el Papa Francisco en su homilía en la Misa Crismal celebrada en la Basílica de San Pedro, abril de 2019, con la bendición de los Santos óleos.

Cristina no es cualquier nombre. Tiene origen griego y significa ungida. O sea, discípula de Cristo que está marcada con el óleo Santo.

Elisabeth, en su significado bíblico quiere decir promesa divina, el segundo nombre de la vicepresidenta. Signada la líder política argentina porque la primer Elisabeth es la madre de Juan Bautista, el primo de Jesús, quien lo anticipa, lo profetisa, y en el desierto lo bautiza.

Fernández de Kirchner no puede escapar a la pregunta que viene al comprender que está viva por milagro.

Dios y la Virgen la salvaron de la muerte, como ella misma reconoció hace pocos días en su primer acto público tras el fallido magnicidio y fue el título en todos los medios de comunicación.

Entonces es salvada por una razón. Que no es otra más que la misión.

Hacia dónde va Cristina es una etapa inédita en su vida como líder política que ya está impactando a la Argentina y a los líderes de la región.

Desde ahora primero la fe, el Evangelio, para discernir la realidad, la política.

“Mística”, la empiezan a etiquetar para denigrarla. Los opositores son los primeros en darse cuenta y braman contra su creencia como vienen atacando la misa de la paz y la fraternidad en la Basílica de Luján.

Gracias a Dios y la Virgen la vicepresidenta comprende que inició una nueva etapa en su vida. El acto que preparó rodeada de monjas y curas de las villas, en el Senado, para su reaparición pública lo evidencia.

Cristina está a medio año de cumplir 70. No es ya el destino de la presidencia, a la que alcanzó en dos oportunidades, siendo la primera mujer reelegida del continente, y la segunda más votada de la Argentina, tras Juan Domingo Perón. La líder del vasto campo nacional y popular es una operadora de la paz, que trasciende al militar la unidad nacional y regional, de allí que llamó al diálogo inclusive con aquellos que no piensan como ella, por ejemplo, citó al economista liberal Carlos Melconian para dar resolver la espiral imparable de la suba de precios, más conocida por inflación.

Su reacción no es un arrebato. Es parte de un proceso. Hace tiempo que la fe es su resguardo. El Rosario que le regaló el Papa Francisco y lleva colgado lo demuestra. Sus delicadas intervenciones quirúrgicas (a fines de 2011 le descubren un cáncer de tiroides y en octubre del 2013 la operación en la cabeza) estuvieron acompañadas por los rezos de ella, su familia y del pueblo fiel de Dios que la vota y la quiere, que la siente como una madre protectora.

Tras la muerte inevitable de un caño de pistola en su cara regresó a la vida pública conmovida. Con alegría de haber renacido y la emoción de la protección divina.





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