22/09/2022

Opinión

MASCOTAS

Salud animal, salud pública

Por Osvaldo Rinaldi, médico veterinario, presidente del Colegio de Veterinarios de la provincia de Buenos Aires

Pese a comprender el contexto económico, el enorme caudal de información disponible sobre enfermedades de origen animal resaltan la latente posibilidad de nuevas enfermedades pandémicas.

Nuestra misión hoy, desde el Colegio de Veterinarios, es alertar a la población sobre el riesgo que conlleva prescindir de los cuidados requeridos por nuestros animales de compañía, principalmente el calendario de vacunación.

Está comprobado que el 70% de las enfermedades emergentes en los últimos años tienen origen animal; en consecuencia, debemos realizar la prevención y vigilancia epidemiológica adecuada, a cada situación sanitaria en particular.

Ahí es cuando, como médicos veterinarios, nos hacemos la pregunta: ¿cómo organizar o hacer que la gente optimice su economía con el menor impacto sanitario posible?

Para empezar, desde nuestro Colegio pregonamos la idea de que los animales no son un apartado en el que se pueda recortar gastos, principalmente por el riesgo que esto conlleva. Aun así, entendiendo que la responsabilidad individual de cada ciudadano es algo que nos excede, comprendemos que lo primordial es mantener actualizado el calendario de vacunación, principalmente con la dosis antirrábica y los tratamientos antiparasitarios.

Además, creemos necesario seguir haciendo hincapié en que una correcta alimentación no tiene costos extras, teniendo en cuenta las numerosas opciones que existen hoy en día.

En el caso de los animales de compañía, las recomendaciones se acentúan para los cachorros de hasta un año de vida, así como también para los adultos mayores, debido a la necesidad de un mayor monitoreo en ambos grupos etarios, por una cuestión lógica de sanidad animal, prevención y resguardo de la salud humana.

Si bien las principales advertencias giran en torno a animales domésticos, no se debe pasar por alto la importancia de la inocuidad alimentaria y, por ende, del control de todos aquellos animales destinados a la cadena productiva.

Sobre esto, desde el Colegio remarcamos también que la necesidad de cumplir con los calendarios de vacunación de un animal destinado a la producción es igual o más importante que hacerlo con un animal doméstico, principalmente porque el nivel de contagiosidad de esas enfermedades suele ser más elevado.

En resumen, si bien los veterinarios comprendemos el contexto económico, ante todo consideramos de suma importancia que la gente entienda que bajo ningún punto de vista se deben dejar de mantener los cuidados, controles ni resignar el calendario de vacunación de un animal, ya que esto traería aparejados a mediano y largo plazo consecuencias sanitarias a toda la comunidad.

Las enfermedades zoonóticas son erradicables y su presencia es una estadística que puede disminuir, pero también incrementarse. Ahí es donde el rol del veterinario cobra suma importancia ya no sólo para el cuidado de la salud animal, sino también de la salud pública; todo esto se enmarca en el nuevo paradigma de "Una salud".




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