01/10/2022

Opinión

OPINIÓN

Objetivo cumplido: Alemania hundida, Polonia conectada

POR EDUARDO J. VIOR

Respondiendo a las preguntas de un periodista neerlandés, el 27 de enero de 2003 el entonces secretario de Defensa de EE.UU., Donald Rumsfeld, diferenció entre la “Vieja Europa” (liderada por Francia y Alemania), que sólo traía problemas a Estados Unidos, y la “Nueva” (los países de Europa Central y Oriental que antes eran socialistas), más interesada en cooperar con los norteamericanos. Esta escisión recorre desde principios de este siglo la política norteamericana hacia sus aliados. Se corresponde con el traslado del centro de gravedad de la OTAN hacia el este, hasta las fronteras de Rusia. La destrucción esta semana de los gasoductos Nord Stream 1 y 2, que debían proveer a Alemania y Europa Central con el gas ruso, llevó ese desplazamiento a un punto crítico: hundida la economía alemana y conectada Polonia al gas noruego, Europa queda desvinculada de Rusia y sometida a los intereses anglosajones, por lo menos, mientras sus pueblos lo toleren.

Todo comenzó la noche del domingo al lunes, cuando aviones de combate daneses detectaron una alfombra de burbujas que surgían del agua en las proximidades de la isla de Bornholm, por donde pasa el Nord Stream 2.

Björn Lund, del Instituto Sismológico Sueco (SNSN), dijo a la televisión sueca SVT que “no hay duda de que se trata de explosiones“. Sus colegas en Dinamarca también habían observado las explosiones. Una de ellas tuvo una magnitud de 2,3 y fue registrada por 30 estaciones de medición en Suecia. Según Lund, la primera explosión se produjo a las 2.03 de la madrugada del lunes y la segunda a las 7.04 de la tarde. Según el canal de televisión SVT, las coordenadas de las explosiones coinciden con las de las fugas en los dos gasoductos.

En el caso del Nord Stream 1, una de las fugas está en aguas danesas y la otra en aguas suecas, mientras que la del Nord Stream 2 está en aguas danesas. Según un portavoz de Nord Stream, los daños, que ocurrieron simultáneamente en tres hilos de gasoductos del sistema Nord Stream en alta mar el mismo día, no tienen precedentes. De ahí que no pueda excluirse la tesis de un sabotaje.

Entre tanto, este miércoles la guardia costera sueca descubrió una cuarta fuga en uno de los dos gasoductos, sin precisar aún en cuál.

Las tuberías submarinas del Nord Stream están hechas con acero de grado DNV SAWL 485 (similar al grado X70) para espesores de pared que van de 26,8 a 34,4 mm y fueron fabricadas por seis productores calificados (uno en Rusia, cuatro en Europa y uno en Japón). Los tubos están revestidos de hormigón. Están hechos para soportar hasta el impacto de un ancla de portaaviones. Son básicamente indestructibles sin cargas explosivas.

Inmediatamente las usinas de propaganda inundaron los medios de Europa y el mundo con cables adjudicando la responsabilidad del incidente a Rusia. Ahora bien, estos gasoductos eran casi la única palanca que a Rusia le quedaba para hacer presión sobre Europa. Aunque ahora las tuberías estuvieran fuera de servicio, es dable pensar que en cualquier negociación Moscú las habría utilizado como carta para obtener ventajas.

Informaciones procedentes de círculos de seguridad en Alemania sostienen que hay muchos indicios que apuntan a que los dos gasoductos fueron dañados deliberadamente. “Nuestra imaginación ya no puede concebir un escenario que no sea un ataque dirigido; todo habla en contra de una coincidencia”, sostuvo un informante al diario Tagespiegel.

En una interesante coincidencia, miles de personas en varias ciudades alemanas han protestado recientemente contra la política de Olaf Scholz y el gran aumento en la energía en general, pero particularmente en los precios del gas. Los manifestantes también exigieron el fin de las sanciones a Rusia y también pidieron el reinicio operativo de Nord Stream 2, sin que los grandes medios se inmutaran.





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