31/12/2022

Opinión

OPINIÓN

2022: Un año que no quedará en el olvido

Por Hugo Yasky para Página|12.

Llegamos al final de un año cargado tanto de alegrías populares como  de momentos muy duros para esas grandes mayorías. Un 2022 en el que el  movimiento de derechos humanos, que es orgullo a nivel mundial, perdió a  referentes insustituibles como Hebe de Bonafini, pero también mostró su vigencia esperanzadora en la continuidad de la recuperación de identidades de nietxs impulsada por las Abuelas.

El  2022 será recordado indudablemente, por supuesto, por la inédita  manifestación de alegría colectiva de nuestro pueblo para recibir a la selección campeona del mundo.  Esa celebración que recupera la autoestima popular no es bienvenida  para los poderosos que promueven el individualismo y la lucha de pobres  contra pobres. Pese a su esfuerzo por disimular el malestar, los dueños  del poder no quieren al pueblo en la calle, ni siquiera en los festejos  deportivos. 

Pero este año también albergó un hecho que quedará en la historia como la condensación de los discursos del odio antipolítico, promovidos por los medios y las redes, convertidos en acto criminal. El  intento de asesinato de Cristina Fernández de Kirchner el 1 de  septiembre fue la manifestación material del objetivo que persiguen los  dueños del poder real desde hacer años: la eliminación política de la  figura central e indiscutida del movimiento popular argentino. Por  eso, el magnicidio frustrado se completa con la vergonzante condena que  busca la proscripción electoral de Cristina. 2022 es el año en que el  Poder Judicial no oculta su estrategia de asumir la suma del poder  público en representación de los poderes fácticos. La democracia tal  cual la recuperamos en 1983 y la ampliamos a partir de 2003 está virando  a un régimen despótico encabezado por cuatro personas que no fueron  votadas por el pueblo y expresan el mandato del círculo rojo. Esa misma  Corte, cuya mitad de sus miembros fue designada a dedo por Mauricio  Macri y aceptó ser nombrada por decreto, es la que mantiene a la  compañera Milagro Sala como presa política, la que acomoda sus fallos al  calendario electoral, la que beneficia arbitrariamente a la  jurisdicción más rica del país robándole los recursos a las provincias  más necesitadas. Esa Corte es la cabeza putrefacta de un Poder  Judicial que se muestra obscenamente conspirando junto a los  responsables del espionaje macrista, funcionarios de Rodríguez  Larreta y sus mandantes verdaderos, los empresarios más poderosos del  país para quienes los poderes públicos siempre fueron “puestos menores”  que se podían alquilar a su antojo. 

Por eso, a 40 años de la  recuperación de la democracia, es necesario, tal como lo ha planteado la  vicepresidenta, refundar el pacto democrático ante el avance  autoritario que amenaza con el peligro de una nueva década infame en  nuestro país. Si no somos capaces de vencer la apatía y participar  activamente en defensa de la democracia, ésta retrocederá ante la  sincronización corporativa del poder que tiene eje central en el poder  judicial, empresarial y mediático. Si este brazo duro de las  corporaciones del poder concentrado decide qué leyes se deben cumplir y  cuáles no, quién puede ser candidato y quién no, cómo se distribuyen los  recursos públicos; si detienen a través de medidas cautelares toda  política pública que intente poner freno a las ganancias desmedidas y  los aumentos de precios, desaparece el principal sentido de la  democracia que es el gobierno de la voluntad popular.

Por último, este  2022, fue un año en el que los sectores populares continuamos perdiendo  poder adquisitivo frente a los grupos concentrados de la economía que  se apoderaron de los resultados del crecimiento económico imponiendo el  régimen de alta inflación que padecemos los ciudadanos de a pie. Si  bien se logró impedir un golpe de mercado contra el actual gobierno que  hubiera significado más penuria para nuestro pueblo, seguimos sin  revertir el deterioro de las condiciones de vida de los sectores  populares. La estaca de la deuda externa que dejó clavada en nuestra  soberanía económica el gobierno de los ricos para los ricos sigue  limitando el accionar del poder ejecutivo. 

En 2023 necesitamos  imperiosamente demostrarle a nuestro pueblo que un gobierno peronista  se traduce necesariamente en mejores condiciones de vida para todos y  todas. Esa es la única manera de que el acompañamiento electoral  perdido en 2021 pueda ser recuperado por el Frente de Todos. Esto solo  podrá ser realidad con la participación de nuestra militancia y nuestras  organizaciones en las calles, en los barrios, en los lugares de  trabajo, para luchar por una justa distribución de la riqueza, para  terminar con la pobreza, la indigencia y el trabajo precario y por la  defensa irrestricta de los derechos de las y los trabajadores. Derrotemos  la inercia hacia el desencanto que propugnan los sectores dominantes  para luchar contra la mafia mediática judicial logrando una verdadera  reforma, que termine con la impunidad del poder en la Argentina.


Desde la CTA, junto a todas las organizaciones sindicales,  sociales, políticas, de Derechos Humanos, convocamos a un 2023 de lucha  en defensa de Cristina Fernández de Kirchner impidiendo su proscripción y  exigiendo la anulación de la condena para impedir que vuelvan a  gobernar el Neoliberalismo y las corporaciones, y en defensa de la  democracia en Argentina y la región.

* Secretario General de la CTA-Trabajadores.




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