16/02/2020

Policiales

CRIMEN Y JUSTICIA

“Que las familias de los rugbiers ni se molesten en llamarme”

“Si se pusieran en mi lugar, ¿de qué hablarían?”, se preguntó la madre de Fernando, Graciela Báez Sosa.

El crimen de Fernando Báez Sos, sigue dando que hablar, a tal punto que los familiares de los rugbiers cerraron sus redes, dejaron de trabajar y no hablan con nadie.
Pero la madre de Fernando Báez Sosa volvió a hablar a dos días de la marcha en homenaje a su hijo y en pedido de justicia por su asesinato.
Graciela Báez Sosa pidió a la sociedad que acuda de manera masiva a la manifestación convocada para el martes, a las 18, en la Plaza del Congreso, en la que se pedirá una condena de prisión para los 10 rugbiers acusados de matar a su hijo de 18 años.

El crimen de Fernando Báez Sosa, sigue dando que hablar, a tal punto que los familiares de los rugbiers cerraron sus redes, dejaron de trabajar y no hablan con nadie.

Pero la madre de Fernando Báez Sosa volvió a hablar a dos días de la marcha en homenaje a su hijo y en pedido de justicia por su asesinato.

Graciela Báez Sosa pidió a la sociedad que acuda de manera masiva a la manifestación convocada para el martes, a las 18, en la Plaza del Congreso, en la que se pedirá una condena de prisión para los 10 rugbiers acusados de matar a su hijo de 18 años.

“Me gustaría que vaya mucha gente”, afirmó la madre del joven asesinado en declaraciones a Radio Mitre.

"No hay religión, no hay clase social, nacionalidad, raza o edad que frene la violencia. Por eso queremos decir basta de violencia, con energía y decisión, para que se escuche en cada rincón de la Argentina", agregó.

La mujer advirtió que el cariño de la gente es lo que le brinda las fuerzas necesarias para poder seguir con la lucha por la búsqueda de justicia, “porque yo, la verdad, estoy destrozada en vida”.

“Que no haya nunca más otro Fernando, porque esto que le hicieron no se lo merece nadie. No se lo deseo a nadie. Basta de tantas violencias. Yo no voy a recuperar más a mi hijo, pero que se haga justicia y no exista otro más”, afirmó.

“No hace falta que me llamen. No tengo sentimientos hacia ellos”, afirmó.

Y sentenció: “Si se pusieran en mi lugar, ¿de qué hablarían? Que no se molesten ni siquiera en llamarme. Me destrozaron la vida. No saben lo triste que es levantarse, mirar la cama de tu hijo y que no esté ahí. Que no te pueda dar un abrazo, un beso, o que te diga ‘buen día, mami’, nada, no tengo por qué hablar con ellos”.





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