20/10/2020

Opinión

Algunas consideraciones sobre la anti política de River y Boca

Escribe Juan Manuel Aragón - (Especial para El Diario 24)
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Algunas consideraciones sobre la anti política de River y Boca

“¿Has visto el último de Macri?”, si quiere cambie la palabra “Macri” por Fernández, Lousteau, Durán Barba, periodistas, artistas, médicos conocidos, cualquiera. Son los memes, especie de broma superadora del chiste que, en dos trazos, dibujos o fotos más tres palabras, se burla de una situación, ridiculiza una idea, se mofa de un grupo de gente o hace befa de un pensamiento cualquiera.

Circulan por Facebook, Whatsapp, Twitter y otros canales de internet, a la velocidad de un Fórmula 1. De repente, un amigo de Australia envía uno de la Argentina. Si siquiera necesitas memorizarlos, aprietas una flechita y listo. Luego el otro hará lo mismo y en pocas horas es posible recibirlo de nuevo por otro lado.

Por su intermedio todo el mundo opina de todo. Y lo mejor: no es necesario pensar. Otro ha ideado la frase ingeniosa, el chascarrillo oportuno, la máxima bufa, la anécdota falsa, ¿para qué lo va a hacer usted? Ahí está, a la mano, no necesita ninguna explicación ni aclaraciones, clic y listo.

Muchas veces, para molestar, se lo envían a alguien que piensa distinto, “a ver si se da cuenta ese estúpido de lo equivocado que está”. Y no, amigo, en estos tiempos nadie convence a nadie por un mensajito del teléfono. Es más, si envía un chiste contra el pensamiento del otro, lo afirma en sus ideas. Están los que, sabiendo de quién viene, no lo leen, no se toman ni esa mínima molestia.

Los tipos que hacen esos mensajitos, agarran el pensamiento de un libro, de la nota de un periódico y lo lanzan como idea propia, en un resumen de resumen de resumen siempre burlesco, chusco. Por eso muchos no se toman el trabajo de leer un libro de política, tampoco el largo artículo de un diario. ¿Para qué, si el título ya lo ha visto o lo verá en un meme?

Esos breves clichés muchas veces traen en sí mismos, ideas que van en contra de la misma gente que los grita en la calle. Como el famoso: “Que se vayan todos”, cuatro palabras muy de moda unos años antes de la popularización de internet en estas tierras.

¿Quiénes son esos “todos”, cuyas renuncias se pedían?, ¿el presidente y el vice?, ¿los miembros de la Suprema Corte y los jueces?, ¿también senadores y diputados nacionales?, ¿los gobernadores entraban en la lista junto a los legisladores provinciales?, ¿los ministros?, ¿los jefes de las policías?, ¿los comisarios?, ¿los agentes? ¿jefes de las Fuerzas Armadas?, ¿soldados? Dadas las malas calificaciones de la educación, ¿también debían renunciar los directores y maestros de escuelas? El pan no tiene el mismo gusto de antes, ¿echamos a los panaderos?

Ahora diga, ¿tiene armas suficientes en su casa para defenderse de un estado de anarquía tan grande?, ¿espera que alguien acate la ley?, además, ¿qué ley?, ¿no teme que de un estado de cosas tal, salga algo peor o sea el caldo de cultivo ideal para oportunistas?

Después de estos interrogantes, casi siempre dicen: “No, bueno, lo que pasa es que son todos corruptos y algo hay que hacer”. Bien por usted, cuando dice “todos”, ¿a quiénes específicamente se refiere? Y ahí viene la parte hermosa. Si el tipo es simpatizante de uno de los bandos en que se divide la política argentina, será partidario de la desaparición del otro. Si es de Boca, pedirá que se termine River y si es de River toda la culpa será de los boquenses.

Llegado este punto de la conversación, no habrá Dios que los convenza de que, la desaparición de quienes no piensan igual es la dictadura, la supresión del pensamiento distinto. O lo que es lo mismo una tiranía tan sangrienta como la de Stalin, Hitler, Pol Pot, Fidel. “Y sí, debemos inaugurar paredones móviles”, les sale del alma, pobres insectos sin cerebro.

¿Además por qué solamente Boca o River?, ¿no existen San Lorenzo, Racing, San Martín de Tucumán, Belgrano de Córdoba? Otra cosita: ¿el único deporte es el fútbol?, ¿y el básquet, la natación, el tenis, el softbol, el vóley, el hockey?, ¿quién le ha hecho creer que lo único para hacer es jugar a la pelota y que solamente existen dos equipos que valen la pena?

Ahí casi siempre reculan. “Bueno, pero lo que vos propones es tremendo”, te dicen quienes entienden el fondo de tu pensamiento. Pero ahí les retrucas: “!Ahá!, vos quieres matar de un balazo en la nuca a quienes no piensan igual, pero el tremendo soy yo”.

¿Sabe cómo termina esta discusión con los que niegan la política como elemento fundamental para solucionar los males del país? Con tres frases hechas, siempre listas para enmarcar. La primera: “Bueno, pero no me vas a negar que son todos iguales”. La segunda: “Lo que es yo, si no laburo no como”. La tercera: “Lo único que me importa es que le vaya bien a la Argentina”, cuya traducción sería: “Li íniqui qui mi impirtiis qui li viyibin i li Irgintini”.

Andá, pelotudo.

Juan Manuel Aragón                   

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