19/02/2020

Policiales

CASO FERNANDO BÁEZ SOSA

“Los presos nos gritan que nos quieren violar”, dijo uno de los rugbiers detenidos

El principal acusado del crimen de Fernando Báez Sosa, Máximo Thomsen se refirió a su situación penitenciaria.

 El principal acusado del crimen de Fernando Báez Sosa se refirió a su situación penitenciaria, se trata de Máximo Thomsen, quien reveló como es la vida en el lugar de detención
Los cuatro rugbiers indagados hasta hoy, Máximo Thomsen, Enzo Comelli, Blas Cinalli y Ciro Pertossi, todos acusados de la autoría material del crimen de Fernando Báez Sosa, optaron por la misma estrategia monótona: decir exactamente lo mismo, apuntar a fallas procesales, a no ser informados debidamente para ejercer su derecho a la legítima defensa, a hablar una y otra vez de su desconfianza a la fiscal Verónica Zamboni con líneas incisivas. 
Apuntaron también contra Fernando Burlando, el principal abogado de la familia Báez Sosa, hablaron de una condena mediática mientras se victimizaban y evitaban reconocer el crimen, pedir perdón o siquiera arriesgar un gesto de arrepentimiento.
Sin embargo, uno de ellos rompió el libreto: Máximo Thomsen, el más complicado de todos.
Tras decir que la fiscal “nos mintió en la cara”, Thomsen aseguró:
“Quiero aclarar que en la cárcel no estamos como dicen los medios, que dicen que tenemos aire acondicionado, que tenemos ventiladores, que somos presos VIP cuando en realidad estamos toda la noche escuchando lo que nos dicen otros presos, que nos gritan que tienen precio nuestras cabezas, que Burlando los va a defender, que nos quieren violar. Nos gritan de todo por la ventana”.

El principal acusado del crimen de Fernando Báez Sosa se refirió a su situación penitenciaria, se trata de Máximo Thomsen, quien reveló como es la vida en el lugar de detención.

Los cuatro rugbiers indagados hasta hoy, Máximo Thomsen, Enzo Comelli, Blas Cinalli y Ciro Pertossi, todos acusados de la autoría material del crimen de Fernando Báez Sosa, optaron por la misma estrategia monótona: decir exactamente lo mismo, apuntar a fallas procesales, a no ser informados debidamente para ejercer su derecho a la legítima defensa, a hablar una y otra vez de su desconfianza a la fiscal Verónica Zamboni con líneas incisivas. 

Apuntaron también contra Fernando Burlando, el principal abogado de la familia Báez Sosa, hablaron de una condena mediática mientras se victimizaban y evitaban reconocer el crimen, pedir perdón o siquiera arriesgar un gesto de arrepentimiento.

Sin embargo, uno de ellos rompió el libreto: Máximo Thomsen, el más complicado de todos.


Tras decir que la fiscal “nos mintió en la cara”, Thomsen aseguró:
“Quiero aclarar que en la cárcel no estamos como dicen los medios, que dicen que tenemos aire acondicionado, que tenemos ventiladores, que somos presos VIP cuando en realidad estamos toda la noche escuchando lo que nos dicen otros presos, que nos gritan que tienen precio nuestras cabezas, que Burlando los va a defender, que nos quieren violar. Nos gritan de todo por la ventana”.

Thomsen y los otros siete imputados junto a él se encuentran aislados de los más de 800 detenidos.

Otro de los rugbiers Ciro Pertossi, también fuertemente complicado, aludió a su situación en la cárcel:

“Nos enteramos que en otros penales también tenemos amenazas, o sea que no podemos ir a cualquier lado. Por medio del teléfono que nos da el penal nos enteramos que hasta los propios guardiacárceles nos esperan en otros penales con amenazas. Lo único que tenemos nosotros es miedo de que nos pueda llegar a pasar algo, porque los mismos internos nos dicen que a nosotros nos pueden lastimar y no les va a pasar nada porque el propio Burlando dijo que los defendería”.

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