10/04/2020

Culturas

La crucifixión desde el punto de vista médico

De escritos compartido en internet, detalles anatómicos y fisiológicos de la muerte por crucifixión. Por Juan Manuel Aragón
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La crucifixión desde el punto de vista médico

La crucifixión, inventada por los persas en el año 300 antes de Cristo, y perfeccionada por los romanos en el 100 antes de Cristo es la muerte más dolorosa jamás inventada por el hombre y estaba reservado principalmente para el más vicioso de los criminales masculinos. La crucifixión es una catástrofe médica. Hoy, Viernes Santo, viene a cuento una breve recordación del hombre que era Dos y fue muerto en la cruz para la salvación de la humanidad.

A continuación un breve resumen del tema, hallado en internet.

Habiendo sido clavado en la Cruz, Jesús tenía una posición anatómica imposible de mantener. Sus rodillas se flexionaron a unos 45 grados, y tuvo que soportar su peso con los músculos de su muslo, que no es una posición anatómica fácil de mantener durante más de unos pocos minutos sin calambres severos en los músculos.

Su peso fue llevado sobre sus pies, con clavos puestos.

Cuando la fuerza de los músculos de los miembros inferiores se cansó, el peso de su cuerpo fue transferido a los muñecas, los brazos y los hombros. A los pocos minutos de ser puesto en la cruz, los hombros fueron dislocados. Minutos después, los codos y las muñecas de Jesús también se dislocaron.

El resultado de estas luxaciones de miembros superiores es que sus brazos eran 23 centímetros más largos de lo normal, como se muestra claramente en la Sábana Santa, llamada con razón, “El quinto Evangelio”.

Luego de que las muñecas, codos y hombros se le dislocaron, el peso de su cuerpo en los miembros superiores causó fuerzas de tracción en los músculos pectorales mayores de su pared torácica.

Estas fuerzas de tracción causaron que su caja torácica fuera tirada hacia arriba y hacia fuera, en un estado muy poco natural. La pared torácica estaba permanentemente en una posición de máxima inspiración respiratoria. Para exhalar, fisiológicamente tenía que forzar su cuerpo.

Además, para exhalar, debía presionar los clavos de sus pies para levantar su cuerpo y permitir que su caja torácica se moviera hacia abajo y hacia adentro para expirar el aire de sus pulmones.

Sus pulmones estaban en una posición de reposo de máxima inspiración constante.

Los músculos de sus piernas, inclinados a 45 grados, estaban extremadamente fatigados, en un calambre severo y en una posición anatómicamente comprometida.

A diferencia de todas las películas de Hollywood sobre la Crucifixión, la víctima era muy activa.

La víctima crucificada fue fisiológicamente obligada a moverse hacia arriba y abajo de la cruz, a una distancia de aproximadamente 30 centímetros, con el fin de respirar.

El proceso de la respiración causó un dolor insoportable, mezclado con el terror absoluto de la asfixia.A medida que iban pasando las seis horas de la crucifixión, Jesús era cada vez menos capaz de soportar su peso sobre las piernas, mientras los músculos de muslos y pantorrillas se le agotaban cada vez más.

Había cada vez más dislocación de sus muñecas, codos y hombros, y más elevación de la pared torácica, haciendo Su respiración más y más difícil.

A los pocos minutos de la crucifixión, Jesús se volvió severamente dispénico (con falta de aliento).

Sus movimientos hacia arriba y abajo de la Cruz para respirar causaron un dolor insoportable en su muñeca, sus pies y sus codos y hombros dislocados.

Los movimientos se hicieron menos frecuentes a medida que se agotaba, pero el terror de la muerte inminente por asfixia le obligó a continuar en sus esfuerzos por respirar.

Los músculos de las extremidades inferiores desarrollaron cólicos insoportables por el esfuerzo de empujar hacia abajo sus piernas, para levantar su cuerpo, de modo que pudiera exhalar, en su posición anatómicamente comprometida.

Después de muchas horas de agonía, su cuerpo había perdido mucha sangre y la poca que le quedaba se había espesado de manera que el corazón ya casi no la podía bombear. El suero se separa de los glóbulos rojos y una membrana alrededor del corazón, el pericardio, estaba lleno de líquido. En los momentos finales, algunos médicos creen que muere de una pericarditis, que es la ruptura del pericardio por inflamación. Es como si su corazón hubiera explotado

Esta condición es confirmada cuando el soldado traspasa una lanza por su costado: “pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua…” (Juan 19:34).

Era costumbre romana el quebrar las piernas a los reos crucificados si estaban vivos al final de su tortura en la cruz. Debido a que tenían que apoyarse en ellas para respirar, al quebrárselas ya no podían respirar y morían asfixiados. En el caso de Jesús, vieron que ya estaba muerto y no tuvieron que hacerlo.

©Juan Manuel Aragón



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