16/12/2020

Sucesos

SENTENCIA

Una joven murió tras ser atacada por un oso hormiguero y ahora el zoológico debe pagarle 101 millones a su familia

La familia demandó al organismo en el que la víctima trabajaba y el veredicto llegó 13 años después del incidente.

El martes 10 de abril de 2007, cerca de las 17, Melisa Noelia Casco, de 19 años entró sola, sin ropa de seguridad y sin handy ni silbato a la jaula de "Ramón", un oso hormiguero gigante, para alimentarlo, cuando el animal la atacó y le produjo gravísimas heridas que le causaron la muerte.


Los dueños del predio no solo no se hicieron cargo, sino que le echaron la culpa: dijeron que incurrió en un "exceso de confianza” y “se expuso indebidamente, sin autorización de su empleadora".

Trece años después, la familia de la víctima encontró algo de consuelo en medio del drama por una pérdida irreparable: un tribunal laboral condenó a los responsables a pagarles 101 millones de pesos.

El ejemplar formaba parte del Proyecto de Conservación del Oso Hormiguero Gigante de esa institución y de Artis Zoo (una entidad holandesa). Era agresivo, pesaba más de 50 kilos y medía más de dos metros desde el hocico a la cola.

La víctima murió dos días después del ataque en el Hospital Evita Pueblo. Había sufrido lesiones graves en las piernas, los brazos, el torso y el abdomen.

En aquel momento, la bióloga Cecilia Diminich, que trabajó para el establecimiento de Florencio Varela durante poco más de un año, denunció que "Ramón era agresivo y las autoridades del zoo lo sabían".

Diminich (43) había tenido un par de incidentes previos con el mismo animal, que le rasguñó una pierna. Cuando denunció lo ocurrido ante sus patrones, "lo minimizaron, e hicieron chistes, expresando que seguramente el oso la había atacado porque ella estaba indispuesta", según consta en la causa según publica el diario Clarín.

A partir de entonces, decidió que no volvería a entrar a la jaula de los osos hormigueros, por lo que esta tarea quedó a cargo de Melisa Casco, quien había entrado a trabajar en julio de 2005 como "guía educativa" y en enero de 2007 pasó a ser cuidadora de animales, sin haber sido capacitada.

"Es un fallo ejemplar y sin precedentes para la Provincia", destacó el abogado de la familia Casco, Fernando Burlando, quien trabajó en el caso junto con su par Alberto Couyoupetrou. Además, dijo que "el tribunal en pleno explicó renglón por renglón el contenido de la sentencia".

Al respecto, sostuvo que "estos son los actos que a uno le generan esperanza" y que "es la primera vez que un tribunal, en 12 años, le dio una respuesta” a los padres de Melisa, Eduardo Alberto Casco, quien padece depresión reactiva crónica por el episodio, y Marta Susana Lago.



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