10/01/2010

Sucesos

Dramático relato de la chica a la que le robaron el bebé

El caso involucra a la abuela de la criatura y a un médico salteño que está detenidos. Un matrimonio tucumano lo tendría.

A las 14.45 del 25 de junio del año pasado, en la clínica Nuestra Señora del Rosario, de Rosario de la Frontera, nació el bebé de Daiana Judit Pintos, la adolescente oriunda de La Banda, Santiago del Estero. Era la primera vez que estaba en la ciudad salteña.

La joven detalló el presunto parto ilegal y la tortura sufrida por  el recién nacido y ella, lejos de su casa. Había sido llevada allí por su madre Claudia Jiménez, una amiga de ésta, la tucumana Cintia Díaz, una mujer de apellido Guzmán y su esposo, ambos también de Tucumán. Una enfermera le mostró el bebé a Daiana y pudo tenerlo en sus brazos.

Más tarde la trasladaron a una habitación en donde quedó encerrada, con el cuerpo dolorido por la cesárea y los pechos llenos de leche. Cerca estaba su hijo, a quien escuchó llorar toda la noche. “No me dejaron que lo amamante, y yo quería tenerlo conmigo; me acuerdo que era precioso”, dijo.

Al otro día, cuando le dieron el alta, los tucumanos y su madre la subieron a una camioneta 4 x 4 y regresaron a Tucumán. “A mi chiquito lo subieron a un auto y nunca más lo volví a ver. Por favor, ayúdenme, quiero que me lo devuelvan”, rogó la adolescente.

Este grave hecho es ahora investigado por la Justicia de Metán, que el próximo miércoles escuchará a Daiana y a su tía y protectora María Pintos. Hay dos detenidos: la abuela del recién nacido y el médico Carlos Eduardo Torres, de Rosario de la Frontera.

Ambos están acusados del grave delito de tráfico de bebés. En su momento, el juez Néstor Mígueles, de La Banda, se desentendió del caso y su par tucumano Alfonso Zóttoli tiene pendiente aún la orden para detener a Hugo y Cintia Díaz, quienes habrían intermediado para la entrega, y el matrimonio de Valeria Guzmán, que tienen en su poder, ilegalmente, al chiquito. Todos estos residen en Tucumán.

Con una familia rica

Daiana confiesa que nunca pensó que su primer noviazgo de tres años con Ismael C., quien ahora tiene 19 años, terminaría en un drama que involucra a tres provincias del norte argentino y que aparentemente desnudaría un red de tráfico de recién nacidos.

“Quedé embarazada el 25 de septiembre del 2008. A los dos meses, por el atraso que tenía, mi mamá me llevó a hacer los análisis, pero no salió nada. A los cuatro meses me fui sola al médico y me dijeron que estaba embarazada. Mi novio ‘se hizo humo’, y yo tuve miedo, no sabía qué hacer. Y entonces le conté a mi papi, porque yo vivía con él, no con mamá”, relató.

Cuando la familia de la adolescente conoció la situación, y tras descartar la idea del aborto, apareció en escena una familia de Alderetes, en Tucumán. Son Cintia y Hugo Díaz. “Yo los conocía, porque eran amigos de mamá. Hugo hacía poco que había salido de la cárcel, no sé por qué, pero había estado 13 años preso, lo que me enteré después es que ellos ya habían vendido otros bebés”, contó.

De acuerdo al relato, poco después Cintia Díaz le comunicó a Claudia Jiménez que ya habían encontrado el modo de “ubicar” al recién nacido. “Mi mamá me dijo que no me preocupe, que el bebé iba a estar con una familia rica de Tucumán, que era lo mejor para los dos”, dijo Daiana.

A partir de ese momento, Cintia Díaz se hizo cargo de la atención médica de la precoz embarazada, a instancias del matrimonio Guzmán, quien, de acuerdo a la adolescente, “son dueños de una cadena de panaderías en Tucumán”. En el noveno mes de embarazo Daiana fue trasladada definitivamente a la casa de los Díaz, en Alderetes. “Yo empecé a pensar que quería el bebé. Le dije a mi mamá y me dijo que deje de joder, que entregarlo era lo mejor para todos. Dos días antes del parto le mandé un mensajito de texto a mi prima Adriana (en La Banda), para decirle que me querían sacar a mi hijo. Tenía miedo”, relató.

El traslado de Tucumán a Rosario de la Frontera

El 25 de junio, a las 6 de la mañana, una camioneta 4 x 4 llegó hasta la vivienda de los Díaz, en la calle Almafuerte, de Alderetes, en donde funciona el comedor “Los Tiburones”, para trasladar a Daiana rumbo a Rosario de la Frontera. De acuerdo a la adolescente, el vehículo era conducido por un hombre de apellido Guzmán, acompañado de su esposa, hermana de quien sería la madre adoptante.

También se encontraban Cintia Díaz, Claudia Jiménez y la adolescente. A media mañana arribaron a la clínica MediRos, en Rosario de la Frontera, donde fueron recibidos por Carlos Torres. “El doctor saludó muy cariñosamente a los Guzmán y a Cintia. A mí me dio la mano. Después dijo que había que llevarme a la clínica (Nuestra Señora del Rosario). A las tres menos cuarto lo tuve a mi bebé. Al otro día, me lo robaron”, aseguró Daiana.

El médico Carlos Torres negó tajantemente haber participado en un parto ilegal y mucho menos en el tráfico de recién nacidos. Según las fuentes, el profesional aseguró que él, junto a sus colegas, intervinieron en una cesárea sin cometer ninguna irregularidad. Así lo declaró ante el juez. Torres continuaría detenido hasta completar las declaraciones.

Una semana clave
 
A partir de mañana, lunes, el juez Sebastián Fucho recibirá los testimonios de los profesionales que intervinieron en la cesárea de Daiana y el nacimiento de un bebé hoy desaparecido y aparentemente vendido a una familia tucumana. Estos son el anestesista Rubén Villarroel, el ginecólogo Pablo Balletino, el pediatra Eduardo Conde, quien es director de la clínica Nuestra Señora del Rosario, y las enfermeras Juana Melián, Gilda Madrid, Lina Coronel, Yolanda López y Mónica Pereyra.

La intención de la Justicia es determinar el conocimiento que ellos tienen de la presunta intervención ilegal que habría concretado el médico Carlos Torres, quien, de acuerdo a la denuncia de María y Daiana Pintos, habría obedecido el encargo de la familia Guzmán, de Tucumán. En este sentido, el abogado Humberto Alvarez, defensor de Torres, presentaría mañana el pedido de libertad de éste. Fuente: El Tribuno de Salta.



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