31/05/2011

Sucesos

Debe pagar $2 millones por matar sin intención a un niño de un “botellazo”

Juan Coronel debe pagar los dos millones de pesos a la madre de la víctima por "daño moral", "pérdida de chance" y "tratamiento psicológico". El hecho ocurrió en el 2001.

La Justicia condenó a Juan Coronel, un empleado gastronómico, a pagar una indemnización de dos millones de pesos a la familia de un niño de tres años que falleció como consecuencia del golpe que recibió en su cabeza por una botella que fue arrojada por Coronel durante los festejos de Navidad de 2001.

Fuentes judiciales indicaron que la sentencia fue impuesta por la jueza en lo civil Celia Pérez, pero que será de difícil cumplimiento porque Coronel, quien ya fue condenado en la justicia penal por el hecho, adelantó que carece de recursos suficientes para afrontar el pago.

Coronel debe pagar los dos millones de pesos a la madre de la víctima, Carolina Mariel De Cicco, por "daño moral" (350.000 pesos), "pérdida de chance" (150.000 pesos) y "tratamiento psicológico" (120.000 pesos).

Pero la suma se eleva por los intereses a computar desde el día que se registró el episodio, el 25 de diciembre de 2001, y si esta condena queda firme Coronel corre el riesgo de que se le embargue parte de su sueldo de por vida.

El hecho que provocó la muerte de Kevin De Cicco (3) se registró cuando el niño jugaba con otros chicos en la vereda del edificio de Alberti 1.675, de la Capital Federal.

Coronel, por entonces de 24 años, estaba en el balcón de su vivienda, en el quinto piso del edificio, cuando, según constancias de la causa, una botella de cerveza que tenía en sus manos voló hasta la planta baja y golpeó en la cabeza a la víctima.

El niño fue trasladado inmediatamente al Hospital Garrahan en el taxi de su abuelo, pero murió horas después en el centro asistencial, al que había llegado en estado de extrema gravedad.

Coronel estuvo detenido por el hecho, hasta que la causa penal fue recalificada como homicidio culposo (sin intención) y sus abogados lograron la excarcelación.

El hoy camarista en lo criminal y entonces juez instructor del sumario penal, Alberto Seijas, había procesado a Coronel por "homicidio simple", ya que consideró a la botella como un "arma", pero luego la sala VI de la Cámara del fuero, en fallo dividido, afirmó que no hubo intención, lo que, tras una nueva oposición del magistrado a la libertad, posibilitó la concesión del beneficio.

El 26 de julio de 2005, el Tribunal Oral Criminal 15 condenó a Coronel a tres años de prisión en suspenso al responsabilizarlo del delito de "homicidio culposo", es decir por imprudencia o negligencia, pero sin intención.

Al declarar, Coronel explicó ante los magistrados que esa noche había bebido con motivo de las fiestas navideñas, que tambaleó y la botella resbaló de sus manos porque las tenía "húmedas": "No soy un asesino, nunca quise matar ni lastimar a nadie", aseguró.

El relato del imputado coincidió con el de sus familiares, mientras que vecinos del barrio sólo pudieron reconstruir el momento en que Kevin recibió el impacto y no lo que ocurrió en el balcón.

Luego de que la sentencia penal quedó firme, la madre del niño inició llegó la demanda en el fuero civil, donde Coronel ahora recibió una condena en primera instancia, la cual podrá ser apelada.

 


 




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