13/01/2021

Sucesos

GRAVE

AUDIO: el violento mensaje de un empresario detenido por violar a una empleada

Una serie de grabaciones entregadas a la Justicia demuestran el clima denigrante al que Claudio Alberto Tinari sometía a los trabajadores de su restaurante.

Apenas iniciada la temporada de este verano, en diciembre de 2020, el nombre de Claudio Alberto Tinari (44) se hizo público por dos acusaciones gravísimas: "abuso sexual con acceso carnal" e intento de "explotación de la prostitución y trata laboral". 
Conocido también como “Perotti”, Tinari tenía a su cargo la concesión de un exclusivo restaurante que funciona en un balneario de Pinamar. Lo detuvieron el pasado lunes  acusado de haber sometido sexualmente a una de sus empleadas.  
La víctima tiene 33 años y trabajaba en la cocina del restaurante del Club de Mar Botavara, ubicado en la Avenida del Mar y Poseidón, justo antes de uno de los accesos que llevan a "La Frontera". 

Apenas iniciada la temporada de este verano, en diciembre de 2020, el nombre de Claudio Alberto Tinari (44) se hizo público por dos acusaciones gravísimas: "abuso sexual con acceso carnal" e intento de "explotación de la prostitución y trata laboral". 

Conocido también como “Perotti”, Tinari tenía a su cargo la concesión de un exclusivo restaurante que funciona en un balneario de Pinamar. Lo detuvieron el pasado lunes  acusado de haber sometido sexualmente a una de sus empleadas, según publicó Perfil.  

La víctima tiene 33 años y trabajaba en la cocina del restaurante del Club de Mar Botavara, ubicado en la Avenida del Mar y Poseidón, justo antes de uno de los accesos que llevan a "La Frontera". 

Según fuentes policiales, el ataque sexual habría ocurrido el martes 22 de diciembre pasado en una habitación del Hotel Trinidad de Pinamar, donde la presunta víctima se hospedaba junto a otros compañeros de trabajo. 

La mujer realizó la denuncia el miércoles 6 de enero. Contó que cuando salió de bañarse encontró a su empleador en la habitación. Eran las 9 de la noche.  "Me tomó de los brazos y me dijo: 'Callate, no grites va a ser rápido'", recordó. Luego la tiró sobre la cama, se le subió encima y la violó "sin utilizar protección", según consta en la denuncia policial.  


La detención

Tras realizarse tareas de inteligencia previa. Lo arrestó una comitiva de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de Villa Gesell y de la Comisaría de la Mujer de Pinamar, cuando el sospechoso llegó a bordo de su camioneta 4x4 Jeep Wrangler tuneada con la parrilla de "cara de enojado".  

En el domicilio del acusado los investigadores hallaron pertenencias de la supuesta víctima, como un bolso de marca Puma, una valija roja con ropa y elementos de perfumería. 

El fiscal Juan Pablo Calderón, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Nº 4 de Pinamar, también pidió que se allane el balneario donde trabajaba el empresario, en busca de más pruebas. 



La otra denuncia

Además de la acusación por abuso, Tinari está siendo investigado por haberle ofrecido dinero a cambio de tener relaciones sexuales con clientes a otra de las empleadas que tenía. Esta acusación fue realizada ante el fiscal Walter Mercuri, quien caratuló el caso como "tentativa de explotación del ejercicio económico de la prostitución y trata laboral".


El escandaloso audio

Uno de sus empleados grabó esas agresiones verbales sin que Tinari lo supiera. Hoy, esos audios fueron entregados a la Justicia y son parte de esta nota.

“El jefe soy yo, acá el que se quiere ir, mirá, que se vaya. ¿Quién se quiere ir? Díganme, ¿quién se quiere ir? Está la puerta abierta, ¿eh? El que se quiere ir que se vaya, el bartender que trajo este pelotudo no es bartender, es un boludo que deja todo sucio, que casi me rompe la máquina, todo me rompió, todo”, se queja en uno de los audios.

Un joven de su staff lo cruza en otro. “Te voy a pedir que bajes un cambio”, le dice. Tinari no cede. Todo empeora: “Y si tu barman se quiere ir que me chupe la pija, tengo mil, tarado. Acá el que no rinde se va, ¿entendieron? Porque yo soy bueno”, grita.

“Todos sabemos que sos bueno”, le dice su empleado en negro, intentando apaciguarlo.

“No me podés calmar, soy bueno, espero, si soy malo, soy recontramalo. Si querés al diablo, mamá, tenés al diablo conmigo, ¿eh? Acá es blanco o negro, no tengo grises. Cambio el equipo completo, ¿eh? Yo pago, doy de comer, doy todo por mi equipo y espero lo mismo”, retrucó, con aires de patrón.

“Yo no soy el agresivo, el que grita, el que nada, ¿por qué no me chupás la pija?”, sentenció.

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