15/01/2021

Sucesos

JUSTICIA

La historia detrás de la detención del golfista “Pato” Cabrera por violencia de género

Quedará detenido a la espera del juicio oral y probablemente del resto de las causas que están en etapas anteriores.

El golfista Ángel “Pato” Cabrera estuvo prófugo de la Justicia, oculto entre Estados Unidos y Brasil, durante 5 meses y 26 días. En ese tiempo hizo lo que se le antojó desde viajar en vuelos privados, jugar torneos de golf, realizarse cirugías y hasta llamar a sus víctimas para amenazarlas desde la clandestinidad. 
Fue atrapado ayer a la tarde por Interpol en Rio de Janeiro acusado en múltiples causas por violencia de género. En los próximos días será extraditado a Argentina y será alojado en un penal cordobés. Hoy, se conoce la historia de los últimos días antes de su arresto y el misterio de cómo ingresó a suelo brasileño.
El golfista Ángel “Pato” Cabrera estuvo prófugo de la Justicia, oculto entre Estados Unidos y Brasil, durante 5 meses y 26 días. En ese tiempo hizo lo que se le antojó desde viajar en vuelos privados, jugar torneos de golf, realizarse cirugías y hasta llamar a sus víctimas para amenazarlas desde la clandestinidad. 

Fue atrapado ayer a la tarde por Interpol en Rio de Janeiro acusado en múltiples causas por violencia de género. En los próximos días será extraditado a Argentina y será alojado en un penal cordobés. Hoy, se conoce la historia de los últimos días antes de su arresto y el misterio de cómo ingresó a suelo brasileño.

El 20 de julio del 2020 cuando estaba a punto de fijarse la fecha en la que Cabrera iba a ser juzgado por hurto simple, lesiones leves calificadas, desobediencia y otros delitos contra su ex pareja Cecilia Torres Mana, tomó un avión privado y voló directamente desde Córdoba a Houston. También estuvo en Illinois y Miami.

La excusa que dieron sus abogados fue que tenía que jugar torneos de golf pero que iba a volver en cuanto terminara. Pero el ganador del Masters de Augusta se quedó casi hasta que le expiró la visa de turista. 

El lunes 4 de enero, primer día hábil del año, llegó una comunicación oficial por parte de Interpol Brasil al despacho del fiscal Cristian Griffi, que lleva las causas contra el golfista, para avisarle que Cabrera había ingresado al país y que se encontraba, más precisamente, en Rio de Janeiro. Le especificaron que ya lo estaban rastreando para detenerlo y que había llegado en un vuelo privado el 31 de diciembre, minutos antes de la medianoche.

Al día de hoy nadie entiende cómo Cabrera pasó todos los controles migratorios norteamericanos y como salteó los de Brasil con un pedido de captura de Interpol. 

Las autoridades aeroportuarias brasileñas dieron una explicación que no convenció a nadie en Córdoba: “Nos dijeron que el 24 y el 31 como el flujo de pasajeros es tan grande las alertas de Interpol y los pedidos de captura se caen y luego se vuelven a reactivar”, asegura un investigador.

Por lo menos, suena extraño, un virtual pase libre para los delincuentes del planeta.

La captura se realizó en el exclusivo barrio Leblón de Rio de Janeiro. Se trata de una zona de clase alta en el sur de la ciudad distinguida por sus casas de lujo y sus playas paradisiacas. La sospecha es que la idea de Cabrera era permanecer oculto en ese lugar hasta que sus abogados pudieran resolver algún tipo de eximición de prisión.
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