06/07/2021

Sucesos

INFORME

Un alto porcentaje de menores santiagueñas de 18 años tienen uniones convivenciales con adultos

Se trata de una situación de violencia invisibilizada representa casi el 5% de las menores de 18 años de nuestro país.

En los tribunales santiagueños es frecuente encontrar juicios por abusos sexuales incestuosos, de padres o familiares hacia hijas niñas o adolescentes, a las que toman como esposas de hecho. Más de una vez las defensas han intentado argumentar que se trata de “una cuestión cultural”, pero los tribunales rechazaron una y otra vez esos argumentos para lograr la exculpación o atenuación de los delitos sexuales.
Casi el 5 % de las niñas argentinas menores de dieciocho años están casadas o en situación de convivencia con hombres en su mayoría entre 10 y15 años mayores que ellas. El número surge diagnóstico cuanti-cualitativo que realizo la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM) en el marco del Proyecto Matrimonios y Uniones Convivenciales en la Argentina, que se está desarrollando desde octubre de 2019 con el apoyo del Fondo Fiduciario de ONU Mujeres para la Lucha contra la Violencia.
Ese fenómeno social implica consecuencias como abandono escolar, maternidad adolescente, aumento de violencia de género y mayor riesgo de contraer infección con VIH.
La falta de estadísticas oficiales sobre el tema en el país no permite visibilizar esta situación y se sigue considerando este no es un tema en el país. A partir del estudio de la FEIM, se desprende que alrededor del 80-90% de las niñas y adolescentes sufren violencia de género: conviven con el agresor y, en la mayoría de los casos de violencia y/o femicidio, se dan en los mismos hogares y/o de familiares próximos.
El informe relacionó las estadísticas oficiales sobre femicidios que elabora la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia. Entre 2017 y 2019, 72 niñas y adolescentes de entre 14 y 19 años fueron víctimas directas de femicidio, de las cuales el 50% convivían con sus parejas.
 
En el informe también se indican otras conclusiones preocupantes:
∙ Se analizaron los problemas más frecuentes que conlleva el matrimonio o las  uniones en la adolescencia, entre ellas la violencia que padecen las chicas en  mayor medida, con un claro predominio en las regiones de NEA y NOA .
 
∙ Alrededor del 80-90 % de las niñas y adolescentes conviven con el agresor y  en la mayoría de los casos de violencia y/o femicidio se dan en los mismos  hogares y/o de familiares próximos.
∙ La violencia contra las niñas menores de 14 años es ejercida por los padres  y/o padrastros y en las adolescentes de 15 a 18 años, varones jóvenes entre  18 a 29 años. Esta violencia creció a partir del aislamiento por COVID.
∙ El tipo de violencia que prima es la física y psicológica, pero también inciden violencias de tipo simbólica, sexual y económica, especialmente para el rango  de 15 a 19 años.
∙ Es necesario un análisis sobre la interseccionalidad de las niñas y adolescentes  víctimas de violencia (migrantes, indígenas, con discapacidad). Si bien en las  regiones de NEA y NOA, el factor cultural y étnico influye en las altas  frecuencias, debido a la migración a otras provincias es difícil saber en qué medida siguen pesando estos factores en otras áreas. La pobreza es un  determinante también de estas uniones o matrimonios.
∙ El aislamiento, la restricción de la libertad y el embarazo posicionan a las niñas y adolescentes en una relación desigual de poder con sus parejas y con la  imposibilidad de poder acceder a información, atención de su salud, educación  y a sus redes familiares, volviéndose un círculo peligroso de violencia. Esto  último se vio incrementado con el COVID.

De acuerdo a una investigación realizada por la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer, Latinoamérica y el Caribe son las regiones con mayor aumento de los matrimonios infantiles.

Casi el 5 % de las niñas argentinas menores de dieciocho años están casadas o en situación de convivencia con hombres en su mayoría entre 10 y 15 años mayores que ellas.

El porcentaje de niñas (menores de 18 años) casadas o conviviendo de todo el país es del 4,7%. En Santa Fe y Entre Ríos representa el 5,4%; en Santiago del Estero y Corrientes el 5,3%; Salta el 5% y La Rioja el 4,9%.

Misiones y Chaco presentan altos porcentajes de madres menores de 20 años convivientes con primaria y ciclo básico completos, en Buenos Aires la maternidad aumenta en los niveles más bajos de escolaridad. 

Ese fenómeno social implica consecuencias como abandono escolar, maternidad adolescente, aumento de violencia de género y mayor riesgo de contraer infección con VIH.

La falta de estadísticas oficiales sobre el tema en el país -publica el sitio Noti News- no permite visibilizar esta situación y se sigue considerando este no es un tema en el país. A partir del estudio de la FEIM, se desprende que alrededor del 80-90% de las niñas y adolescentes sufren violencia de género: conviven con el agresor y, en la mayoría de los casos de violencia y/o femicidio, se dan en los mismos hogares y/o de familiares próximos.

El informe relacionó las estadísticas oficiales sobre femicidios que elabora la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia. Entre 2017 y 2019, 72 niñas y adolescentes de entre 14 y 19 años fueron víctimas directas de femicidio, de las cuales el 50% convivían con sus parejas.


 
En el informe también se indican otras conclusiones preocupantes:

∙ Se analizaron los problemas más frecuentes que conlleva el matrimonio o las  uniones en la adolescencia, entre ellas la violencia que padecen las chicas en  mayor medida, con un claro predominio en las regiones de NEA y NOA .
 
∙ Alrededor del 80-90 % de las niñas y adolescentes conviven con el agresor y  en la mayoría de los casos de violencia y/o femicidio se dan en los mismos  hogares y/o de familiares próximos.

∙ La violencia contra las niñas menores de 14 años es ejercida por los padres  y/o padrastros y en las adolescentes de 15 a 18 años, varones jóvenes entre  18 a 29 años. Esta violencia creció a partir del aislamiento por COVID.

∙ El tipo de violencia que prima es la física y psicológica, pero también inciden violencias de tipo simbólica, sexual y económica, especialmente para el rango  de 15 a 19 años.

∙ Es necesario un análisis sobre la interseccionalidad de las niñas y adolescentes  víctimas de violencia (migrantes, indígenas, con discapacidad). Si bien en las  regiones de NEA y NOA, el factor cultural y étnico influye en las altas  frecuencias, debido a la migración a otras provincias es difícil saber en qué medida siguen pesando estos factores en otras áreas. La pobreza es un  determinante también de estas uniones o matrimonios.

∙ El aislamiento, la restricción de la libertad y el embarazo posicionan a las niñas y adolescentes en una relación desigual de poder con sus parejas y con la  imposibilidad de poder acceder a información, atención de su salud, educación  y a sus redes familiares, volviéndose un círculo peligroso de violencia. Esto  último se vio incrementado con el COVID.




Recomienda esta nota: