10/02/2010

Sucesos

"No somos monstruos"

Nélida Fernández y Susana Acosta se notificaron del fundamento de la condena. "Para nosotros Betty está desaparecida".

"No somos monstruos, somos personas respetables que estamos padeciendo todo esto", dijo Nélida Fernández poco después de notificarse de los fundamentos del fallo que, junto a Susana Acosta, las condenó a 20 años de prisión por el crimen de Angela Beatriz Argañaraz, ocurrido el 31 de julio de 2006.

Los fundamentos del fallo, fueron expuestos por el tribunal de la sala V de la Cámara Penal y, tras recibir las copias, a partir de ahora, tanto el abogado defensor de las condenadas en esta instancia, Gustavo Morales, y la fiscal de Cámara, Juana Prieto de Sólimo tendrán 10 días hábiles para definir si apelan el fallo del tribunal.

Fernández y Acosta firmaron la notificación y, al salir, hablaron con la prensa. "Quiero decirle a la gente sencilla y trabajadora, que estoy tranquila porque nunca perdí la confianza en Dios. Lo que nos pasa es por culpa de intereses mezquinos", dijo Fernández y agregó: "pese a la sentencia, sigo confiando en Dios".

Por su parte, Susana Acosta aclaró que "el proceso no terminó. Tenemos mucho por delante. Habrá otra instancia en la que probaremos nuestra inocencia". Y en cuanto a la suerte corrida por Betty Argañaraz, dijo que "para nosotros también esta desaparecida. Lo único que le decimos a la familia (de Betty) es que rezamos todos los días para que aparezca".

El tribunal integrado por los vocales Alfredo Barrionuevo, Emilio Páez de la Torre y Pedro Roldán Vázquez, las encontró culpables del delito de homicidio simple y las condenó a 20 años de prisión, en diciembre de 2009. Al mismo tiempo, Luis Fernández, hermano de Nélida, fue absuelto, luego de que el fiscaal Edmundo Botto, cambiara la calificación del delito imputado en su contra: de homicidio agravado a encubrimiento.

Para la justicia, está probado que Betty fue asesinada en el departamento de las ex religiosas, ubicado en calle Catamarca 30. El 31 de julio de 2006 a la mañana, la maestra salió de su casa, en El Manantial, rumbo al colegio Padre Roque Correa, donde iba a asumir como directora. De acuerdo a la hipótesis de la fiscal Adriana Giannoni, quien encabezó la pesquisa, la docente fue citada mediante engaños por Acosta y Fernández a su vivienda. Allí, sostiene la fiscal, ambas la asesinaron. Nadie volvió a ver a Betty.



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