12/06/2010

Tucumán

Conmoción en Yerba Buena por la aparición de manchas rojas sobre el rostro de Jesús

Un sacerdote dispuso que se extrajeran muestras para su análisis mientras miles de fieles se acercan a orar frente a las "lágrimas de Cristo".

Una multitud se congregó este viernes por la noche frente al Oratorio del Sagrado Corazón de Jesús, ubicado en Avenida Aconquija al 400 de Yerba Buena, para orar frente a una imagen de "La Ultima Cena" que presenta unas manchas rojas a la altura del rostro de Cristo y que los fieles le atribuyen a "lágrimas de sangre".

 
El padre Jorge Gandur, párroco de la Iglesia de Nuestra Señora de la Caridad, tomó la noticia con calma cuando fue informado y solicitó la presencia de bioquímicos quienes extrajeron muestras de las manchas y las llevaron para su análisis, aunque no precisó sus nombres. Mientras tanto la noticia corría de boca en boca y convocaba a la muchedumbre a presenciar el supuesto milagro. "Es un fenómeno concomitante" expresó el sacerdote a El Siglo.
 
Tres personas que se encontraban adorando al Santísimo se percataron del fenómeno. "No sabemos cuándo comenzó el suceso, pero casi al unísono nos percatamos del hecho. Yo estaba sentado a unos tres metros y al comienzo dudé... Cuando vi que una adoradora observaba de cerca el cuadro de la Ultima Cena, de inmediato me acerqué y comprobamos que Jesús había llorado lágrimas rojas, que tenían aspecto de sangre, y le surcaban el rostro. Le informamos al padre Jorge Gandur, que vino luego y corroboró junto con otros sacerdotes lo sucedido..." contó  a La Gaceta Jorge Iramain, que advirtió el suceso junto a Mercedes Macome y Luciana Müller.
 
"Quienes tenemos fe sabemos que se trata de un mensaje de Dios. Estas lágrimas que derramó Jesús, justo a la hora de la Divina Misericordia, es una muestra del sufrimiento por las ofensas que recibe de los hombres" expresó Hilda Inés Frías, quien llegó con su hija María Emilia, que agregó  que "me estaba duchando cuando me contaron, y apenas salí del baño vine a ver este hecho. Jesús quiere expresarnos algo". 
 
"Lo que pasa es que estamos viviendo tiempos difíciles, muy convulsionados, con mucha violencia y desprecio por la vida humana. Dios nos ama y nos llama para perdonarnos" acotó Dolores Espinosa de Moreno, vecina del barrio Martí Coll, que rezaba su rosario mientras hacía cola.
 
Además, en el atardecer, el atascamiento de vehículos frente al Oratorio provocó un caos vehicular. Personal de la Municipalidad de Yerba Buena acudió a dirigir el tránsito para que todas las personas que querían ver "las lágrimas de sangre de Jesús" pudieran cruzar la calle con tranquilidad.


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