26/09/2013

Tucumán

Los chicos del Santa Rosa

La Agencia de noticias ANITA realizó un relevo de la situación del Instituto Santa Rosa, en Catamarca, donde están detenidos siete chicos de entre 16 y 17 años.

 Como sucede en todos lados –Catamarca no es la excepción- existe un rechazo prácticamente generalizado hacia los chicos en conflicto con la Ley Penal. Mientras a lo largo y a lo ancho del país debaten, algunos a conciencia y otros por diversos intereses, sobre a qué edad los chicos deben ser considerados "punibles" o "imputables", centenares de ellos hoy están privados de la libertad. Mientras intentan ponerse de acuerdo en definir esta edad, poco se habla o trasciende sobre medidas de protección y promoción de derechos, como si se tratara de dos cuestiones totalmente distintas.

 
En Catamarca sólo hay un centro de detención; se trata del Instituto Santa Rosa. Allí, el jueves pasado había sólo 7 chicos de entre 16 y 17 años. Dos de ellos son del interior de la provincia. En el caso de estos dos adolescentes, deben aplicarse medidas socioeducativas, para (¿re?)insertarse en su comunidad, a más de 300 kilómetros de su casa. Según los datos obtenidos en el último censo poblacional de 2010, Catamarca tiene 368 mil habitantes y sólo 7 adolescentes estaban privados de la libertad. Además, sólo el 5 por ciento de los delitos que investiga la Justicia, conforme a derecho, están relacionados con chicos infractores. Estos datos son un indicio a tener en cuenta al momento de acusar que los "menores" son los responsables de la inseguridad, al menos en Catamarca.
 
El jueves, en una visita por el Santa Rosa, los chicos, como buenos anfitriones, prepararon con sus propias manos el almuerzo. El menú era pizza casera. Mientras preparaban la masa, escuchaban música, bailaban y cantaban. Cuando se les preguntaba por qué estaban allí, con picardía respondían que "se trata de un error" o "estoy de paseo". De a poco, a medida que dejaban la timidez de lado, se animaban a contar el porqué de esa estadía en el instituto.
 
Casi todos están por robos graves pero lo más preocupante es que en cada una de sus experiencias de vida, pese a su corta edad, la droga está presente. "Consumen lo que encuentran", contó el personal que está a su cargo. De los 7 chicos, 5 tienen problemas por el abuso de sustancias y de los otros dos, como eran "nuevos", no había datos porque aún no les habían realizado la entrevista de rigor.
 
Según los especialistas en Salud Mental, el acompañamiento y la contención familiar son fundamentales para que los chicos con problemas de adicciones puedan superarse. Sin embargo, los chicos del Santa Rosa no cuentan con esa suerte. Reciben muy pocas visitas de sus familiares más cercanos. Según contaron, no vienen muy seguido a visitarlos "porque les queda lejos" o "porque no tienen plata para el colectivo".
 
Mientras ellos amasaban las pizzas y preparaban la salsa, se organizaban una tarde de películas y pochoclos al día siguiente. Aunque estén privados de la libertad y afuera personas supuestamente preparadas y especializadas, al menos en teoría, en Derecho y en Niñez, discuten a qué edad deben ser privados de su libertad ante un delito cometido, los chicos del Santa Rosa tratan, en la medida que las posibilidades se presenten, en tener una vida como cualquier adolescente. Antes de ser infractores, primero son chicos.
 
ANITA: Agencia de Noticias sobre Infancias de Tucumán. Argentina.



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