29/12/2013

Tucumán

Creen que Ale usaba la remisería Cinco Estrellas para lavar dinero de la trata

El fiscal Sbatella acusó también que se utilizaban los autos de la empresa para transportar a víctimas de la explotación sexual.

 Rubén Eduardo “La Chancha” Ale fundó en 1995 la remisería “Cinco Estrellas”, en sociedad con su entonces pareja María Jesús Rivero. Con los años, la empresa se convirtió en referente del rubro y sus propietarios lideraron la “Asociación de Remiseros Unidos de Tucumán” (ARUT). En el gobierno de Julio Miranda, firmaron un convenio por el que “Cinco Estrellas” colaboraba con la seguridad de la provincia.

 
Sin embargo, el titular de la Unidad de Informaciones Fiscales (UIF), José Sbatella, consideró que la empresa era utilizada para la trata de personas, de acuerdo con la acusación que realizó ante el juez Federal N° 2, Fernando Poviña. Por esa causa Ale y Rivero fueron detenidos el lunes, acusados de integrar una asociación ilícita dedicada al lavado de activos provenientes de distintos delitos. “La Chancha” está internado con custodia en un sanatorio céntrico.
 
“Esta razón social cumplía una doble función, esto es, garantizar la movilidad de las mujeres prostituidas -bajo sus condiciones- y a su vez le servía de pantalla para ingresar al circuito legal de dinero proveniente de su delictiva organización prostibularia”, afirmó Sbatella en su presentación.
 
“La Chancha” declaró el 31 de octubre ante Poviña, y contó que la empresa “Cinco Estrellas” fue transformada en una sociedad de responsabilidad limitada en 2010, poniéndola a nombre de Ángel Adolfo Ale (el hijo que tiene con Rivero) y de María Florencia Cuño, su actual concubina. “Lo hice porque estoy enfermo y por si me pasa algo en el futuro”, explicó Ale.
 
En su declaración, “La Chancha” reconoció como propios una finca de 30 o 40 hectáreas en la localidad de Los Pereyra y la casa ubicada en avenida Adolfo de la Vega, que se la compró al actual interventor de la Caja Popular de Ahorros Armando “Cacho” Cortalezzi.
 
El auto de procesamiento en el que Poviña decidió detener a “La Chancha”, a Rivero y a otras tres personas, tiene como fecha el 20 de diciembre. El juez Federal consideró a Rubén Ale como el jefe de la asociación ilícita y como el verdadero dueño de la remisería “Cinco Estrellas”, siendo su hijo y su actual pareja meros testaferros.
 
“Según la declaración de la AFIP-DGI, la actividad de Rubén Eduardo Ale es la de ‘servicios de transporte automotor de pasajeros mediante taxis y remises, alquiler de autos de chofer’, coincidente con la actividad atribuida a María Jesús Rivero y a la sociedad ‘Cinco Estrellas’”, describió Poviña en su pronunciamiento.
 
De acuerdo con el informe de los organismos fiscales, “La Chancha” está inscripto desde el 1 de noviembre de 2009 como monotributista categoría “G”.
 
Poviña recordó que en el juicio que se llevó adelante en 2012 por la desaparición de María de los Ángeles Verón, el actual jefe de la división Trata de Personas de la Policía, Julio Fernández, comentó que al realizar un allanamiento en un prostíbulo de Nonogasta, en La Rioja, secuestraron papeles que decían “cuando lleguen a Tucumán comunicarse con autos cinco estrellas”.
 
Cuando se realizó a principios de marzo de este año un allanamiento en la sede de la remisería “Cinco Estrellas”, se secuestró una carpeta rosa que tenía escrito en su tapa “Marita Verón”. En el interior había dos cartas escritas presuntamente por una de las víctimas que declaró en el juicio Verón.
 
La remisería sería, de acuerdo a lo considerado por el juez, una de las firmas utilizadas para blanquear dinero obtenido ilegalmente. “Posee una flota importante de remises, unidades vehiculares que en su gran mayoría están a nombre de testaferros, quienes se inscribirían como monotributistas, pudiendo disponerse de los mismos”, afirmó Poviña.
 
Esta afirmación fue sustentada en los formularios “08 de transferencia e inscripción de dominios” hallados en la casa de “La Chancha” durante un allanamiento. Los mismos estaban firmados por distintos vendedores, y certificados por un escribano público. Algunos de estos formularios no tenían especificados los dominios de los autos que supuestamente se transferían.
 
“Permite inferir que si bien tales sujetos aparecen como titulares registrales, dichos automotores pertenecen en realidad a Rubén Eduardo Ale”, concluyó el magistrado.
 
Además de las declaraciones de las testigos-víctimas en el caso Verón, otro dato considerado importante por Poviña para sospechar que la actividad de la remisería estaría relacionada con la explotación sexual, es el hallazgo en la empresa de una hoja que tenía escrito “Puntos” como título.
 
“Obran nombres de fantasía y direcciones, que luego de practicarse tareas de inteligencia por la UIF, pudo comprobarse que los nombres y lugares corresponden a hoteles de alojamiento de San Miguel de Tucumán y alrededores”, se describe en el auto de procesamiento.
 
“El transporte y la rotación quincenal o mensual de mujeres entre prostíbulos son características constituyentes de toda explotación sexual prostibularia”, manifestó Poviña, quien consideró que la actividad de la remisería serviría, además de trasladar a las mujeres, para blanquear el dinero obtenido de la explotación sexual. (La Gaceta)


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