02/10/2014

Tucumán

La investigación revela que la tortura policial no fue cometida en una comisaría

La filmación habría sido realizada en el Este de la provincia, cerca del límite con la capital el pasado 21 de septiembre, y los autores son motoristas del 911.

Luego de la polémica suscitada por la circulación de un video donde se ve a dos policías torturando a un detenido, en horas del miércoles se avanzó en la investigación, se detuvo a los involucrados y se dieron a conocer detalles de las imágenes que indignaron a la sociedad tucumana. 

 

La autenticidad del video quedó confirmada con la aprehensión de dos efectivos que habrían participado de los apremios ilegales. “A las 14 se procedió a la individualización y a su aprehensión”, informó el jefe de Policía, Dante Bustamante. El comisario manifestó que la identificación de los sospechosos fue producto de la investigación que estaban llevando adelante tres dependencias (el 911, el departamento de Inteligencia Criminal y la división Investigación Criminal).

 

Sin embargo, según comenta La Gaceta, fuentes tribunalicias revelaron que fueron los policías que intervinieron en el hecho quienes habrían admitido, voluntariamente, ser los autores del hecho. Pasadas las 14, recibieron el llamado en tribunales de que estaban identificados. “La fiscalía ordenó que sean llevados mañana (por hoy) a primera hora a tribunales para que les tomen declaración formal”, explicó Bustamante.

 

La filmación habría sido realizada en el Este de la provincia, cerca del límite con la capital. Aunque los dos policías aún deben declarar en tribunales, la primera versión que habrían dado indica que el video fue grabado el fin de semana del 21 de septiembre.

 

Los dos efectivos son motoristas del 911, y el día en el que grabaron la tortura regresaban de hacer un recorrido por la localidad de San Andrés cuando un joven los habría insultado desde el costado de la ruta, mientras hacía disparos con el rifle de aire comprimido, según reveló una fuente de la investigación. Fue entonces cuando los dos policías habrían atrapado al joven, le pusieron las esposas y lo llevaron al lugar en el que lo torturaron. De esa manera, se descartaría que los apremios ilegales hayan ocurrido en una dependencia policial.

 

La víctima aún no ha podido ser identificada. Se estima que se trataría de una persona que vive en el interior de la provincia. Luego de torturarlo, los dos policías habrían subido a la moto y lo habrían dejado abandonado. La situación no quedó registrada en ningún libro, ni siquiera como una contravención.

 

La investigación judicial se encuentra a cargo de la fiscala de Instrucción de la I° Nominación, Marta Mariana Rivadeneira, quien ya había dispuesto que se analizara el video para tratar de identificar a los que intervinieron en la golpiza, según informó el ministro Fiscal Edmundo Jiménez, quien brindó una conferencia de prensa al mediodía. Apenas supo que había dos sospechosos identificados, la fiscala decretó el secreto de sumario. Ahora deberá tomarles declaración a los dos presuntos torturadores. “Seguramente habrá nuevas medidas. Es un hecho penal y ahora somos auxiliares de la Justicia y colaboraremos en todo lo que nos solicite”, manifestó el jefe de Policía.

 

Luego de haber filmado la tortura con un teléfono celular, los policías habrían comenzado a compartirlo con otros compañeros de la fuerza por el servicio de mensajería Whastsapp. 

 

Además, no se descarta que la tortura haya sido presenciada por otros policías. En el video pareciera que además del policía que realiza las torturas, y del que filma, hay otras personas que se presume que serían también miembros de la fuerza. Uno de los sospechosos, luego de que se escucha la voz de la operadora del 911, pareciera dirigirse a una tercera persona. “Contale vos, deciles que ustedes están con un procedimiento...”, afirma uno de los presentes en los apremios.

 

Por otra parte, peritos analizan si pueden detectar el teléfono desde el que se grabó el video. Una fuente de la investigación comentó que los especialistas de la división Delitos Telemáticos estudiaban la factibilidad de rastrear el número de identificación del aparato celular desde el que se grabó la tortura. La filmación habría sido circulada entre varios miembros de la fuerza a través de WhatsApp, y hace poco tiempo los especialistas tucumanos accedieron a un programa que les permitiría identificar la procedencia. (La Gaceta)




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