14/09/2016

Tucumán

Un futbolista le tocó un pecho a una árbitro

Por esta acción, la jueza decidió expulsarlo del encuentro. Sucedió en Tucumán.

No importa en qué partido ni en qué divisional. Lo que sucedió fue más bien una equivocación, parece decirlo con la mirada Leila Argañaraz cuando recuerda una anécdota tragicómica. “Fue un momento difícil para el jugador. Estoy segura de que en ese momento no se dio cuenta. No le vi mala intención, pero, intención o no, lo que hizo fue una falta de respeto y merecía ser expulsado”.

Hasta ahí, el relato esconde el contexto del hecho. Después de una situación peligrosa, de una sanción, un futbolista se acercó a Leila a charlar en buenos términos. Lo que pasó es que confundió los tantos. Hablaba con una mujer, no con un hombre. Quiso darle una palmada en el hombro, pero su mano fue más abajo, al pecho. Tocó más de la cuenta. Ella sacó la tarjeta roja. Él se fue a las duchas antes de tiempo.

“No fue una situación agradable, pero en líneas generales los jugadores son respetuosos, aunque no falte el pícaro que intenta sobrepasarse. Me han invitado hasta a salir en pleno partido”, cuenta algo ofuscada la jueza, y se le pide un análisis sobre la categoría que le gustaría olvidar de todas las que dirigió.

Sorprende con su declaración: “Infantiles”. Luego lo hustifica. “El padre que lleva al hijo piensa que lo tiene a Messi y lo hostiga constantemente. Te secan la cabeza (sic). A veces se te cruza por la cabeza pensar que si un padre maltrata a su hijo de seis años delante de todos, ¿cómo será en la casa? Pobre. La intolerancia es grande. La desesperación y los fracasos de los padres hacen que todo eso se convierta en presión para los hijos. Y los chicos no disfrutan, sufren”, opina Leila, quien es soltera.

“Es muy difícil que una persona entienda mi profesión. Ya llegará mi momento, calculo. Por ahora estoy bien así”, confía.



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