22/01/2017

Tucumán

Vecinos de Ranchillos denuncian la muerte de pollos y gallinas a causa de los agroquímicos

Aseguran además que fumigaron a 4 o 5 metros del barrio donde viven, poniendo en riesgo la salud de ellos y de sus animales. Los agrotóxicos son uno de los principales problemas ambientales que aquejan a nuestro país.

Vecinos de la localidad de Ranchillos -ubicada en el departamento de Cruz Alta- denuncian que sus animales murieron debido a los agroquímicos que utilizan los sojeros para fumigar en los campos aledaños a sus viviendas. También aseguran que el agua de la zona está contaminada.


"En Ranchillos fumigaron a 4 o 5 metros de distancia de nuestro barrio. El sembrado de soja está en el límite de nuestras viviendas. Ese veneno nos mata nuestros pollitos y gallinas, que son nuestro sustento", denunció Ariel Fernández, en referencia a los agroquímicos que se utilizan en el cultivo de la soja. "No tienen miramientos con nada", agregó en la publicación de Facebook, donde también muestra una foto con todas sus gallinas muertas.


La publicación se viralizó rápidamente y generó indignación en los usuarios de Facebook. Otros vecinos animaron a denunciar otras consecuencias que generan los agroquímicos en la zona, como la contaminación del agua. "Eso no es nada el agua está totalmente contaminada, trabajo a tres kilómetros de ranchillos, no podés tomar agua de los caños xk están contaminada, fumigan a metros de las escuelas y nadie puede decir nada", denunció Daniela Cardozo.


Un estudio realizado por la consultora Investigaciones Económicas Sectoriales (IES), reveló que el consumo de agroquímicos y fertilizantes creció un 47,1% en el acumulado a noviembre del año 2016, respecto al mismo período del 2015. Al mismo tiempo, la producción tuvo un incremento del 10,5%.


Entre los agroquímicos usados en la producción de soja el más importante es el glifosato, que en Argentina se comercializa en bajo del nombre de Roundup, de la multinacional Monsanto. El Observatorio Socioambiental de la Soja denuncia en su sitio observatoriosoja.org que actualmente en América del Sur se aplican, en promedio, 15 litros de glifosato por hectárea por año. En nuestro país, esa cifra es de 12 litros y en muchos casos “potenciados” con otros herbicidas como graminicidas u hormonales. 


"En el año 2009, dada la creciente preocupación por la extensión en la aplicación de glifosato, y en particular por las denuncias sobre intoxicaciones en Ituzaingó, Prov. de Córboba, se creó la Comisión Nacional de Investigaciones sobre Agroquímicos (CNIA). Uno de los puntos más débiles de la legislación son los mecanismos de control, ya que en muchos casos los problemas se producen por el uso de sustancias autorizadas, pero de maneras no previstas por las regulaciones", aseguran desde el Observatorio Socioambiental de la Soja . 


Actualmente, están comprobados los graves efectos que tienen el uso de agroquímicos para la salud y la biodiversidad. La Red de Acción en Plaguicidas y Alternativas de América Latina (RAP-AL) asegura que "los plaguicidas se encuentran virtualmente en todos los hábitats naturales, incluyendo aquellos donde nunca se han aplicado. Tienen graves efectos negativos en la flora y la fauna, la biodiversidad, el agua, los recursos, el funcionamiento de los ecosistemas y el equilibrio de los sistemas agrícolas".


Algunos de los efectos que generan en la salud plaguicidas como el glifosato y endosulfán, según esta ONG, son deformidades congénitas, desórdenes hormonales, parálisis cerebral, epilepsia, cáncer y problemas de la piel, vista, oído y vías respiratorias. 





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