16/03/2017

Policiales

Justicia por Reyes

A dos meses de la muerte de Miguel Reyes Pérez, los policías que lo asesinaron siguen en funciones

Familiares y vecinos del joven exigen la detención de los oficiales que le dispararon con una itaka en el barrio San Cayetano. “Lo único que pido es Justicia”, reclama su madre.
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En enero, familiares y vecinos de Miguel Reyes Pérez se presentaron en Tribunales para exigir Justicia. Foto: Camila López Morales.

Miguel Reyes Pérez -“Reyes”, como lo conocen sus allegados-, era un joven de 26 años que vivía en el barrio San Cayetano, hasta que el pasado 24 de diciembre, en la víspera de Nochebuena, dos oficiales de la patrulla motorizada del 911 le dispararon en la cabeza con una itaka y lo golpearon hasta dejarlo en coma, incriminándolo por un robo que el joven no había cometido.

En dos videos que grabaron los vecinos, y que hasta medios nacionales replicaron, se puede ver a los policías tratando de reanimar a Reyes, luego de haberle disparado y haberlo golpeado.

Desde ese 24 de diciembre de 2016, el joven permaneció 23 días internado en estado de coma, hasta que finalmente falleció el 16 de enero.

Hoy, a dos meses de su muerte, su familia y sus amigos aún se cruzan por la calle con los responsables del crimen de Reyes: Mauro Navarro y Gerardo Figueroa, los policías de la Comisaría Cuarta que lo agredieron sin motivo alguno.


 “Cada día que pasa lo extraño más a mi hijo”

Ana Reales, la madre de Reyes, no encuentra consuelo desde aquel 24 de diciembre, y su indignación se agiganta cada vez que una vecina le cuenta que vio a Navarro o a Figueroa trabajando en la zona de Plazoleta Dorrego, muy cerca de San Cayetano, donde ella vive y donde mataron a Reyes.

“Lo único que pido es que los detengan a los dos policías, que investiguen a la Seccional Cuarta, por favor”, reclama Ana.


Ana Reales, mamá de Reyes. Foto: Camila López Morales.


A dos meses de la partida de su hijo, la mujer recuerda cómo fueron esos 23 días en el hospital, con Reyes en terapia y la presencia policial constante, como si una persona en coma pudiera fugarse.

“Mi hijo estuvo 23 días en terapia y en ningún momento mejoró. Lo que más odio me dio fue estar a la par de mi hijo llorando, darme vuelta y ver a los policías”, recordó Ana en diálogo con El Diario 24.

“¿Acaso mi hijo se iba a escapar? ¿Qué hizo mi hijo Reyes? Ni a una persona que mató o violó a alguien la tuvieron tan custodiada”, cuestionó la mujer sobre el accionar policial. Paradójicamente, los responsables de la muerte del joven están en libertad.

Por ello, Ana exige que se inicie un sumario y los oficiales sean separados de la fuerza. Desde la organización Andhes, a cargo de la querella, se logró una restricción de acercamiento para Navarro, quien en varias oportunidades amenazó a la familia de Reyes para que no presentara la denuncia. Ahora solicitaron la ampliación de la medida de restricción de acercamiento a Figueroa y que los dos oficiales sean llamados a indagatoria.

En esta pesadilla que comenzó en Nochebuena, Ana destaca el apoyo de su marido, sus hijos, sus nietos y los vecinos de San Cayetano. Sin embargo, el afecto de sus allegados no logra calmar la angustia por la muerte de su hijo Reyes.

“Tomo pastillas pero no puedo dormir, cada día que pasa lo extraño más a mi hijo, estoy muerta en vida”, cuenta Ana.

Y recuerda: “Cuando lo sepultaron a mi hijo, me arrodillé en la tumba y juré que no iba a descansar hasta que los metan presos a los policías”. Y concluye: “Lo único que pido es Justicia”. ©ElDiario24


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