14/09/2018

Tucumán

Piden la detención de otra mujer por el crimen de Priscila Paz

La nueva sospechosa está apuntada como la "cuidadora" de la joven durante su cautiverio, antes de ser asesinada y abandonada en un cañaveral.
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Piden la detención de una nueva sospechosa implicada en el crimen de Priscila Paz.

Continúa la investigación por el secuestro y asesinato de Priscila Paz, la joven de 21 años encontrada sin vida durante los primeros días de agosto.

La fiscal María del Carmen Reuter pidió la detención de una mujer porque sospecha que fue responsable de haberla "cuidado" mientras estuvo cautiva.

La víctima había salido de su trabajo para regresar a su casa en San Pablo, el 22 de julio pasado. Mientras esperaba el colectivo, por razones que aún no están claras, fue trasladada hasta el barrio Ampliación Elena White donde, supuestamente, estuvo cautiva durante varios días. Finalmente, fue encontrada sin vida nueve días después en un cañaveral de esa localidad, a muy pocas cuadras de su casa.

Por el hecho, ya se encuentran detenidos con prisión preventiva, Juan José Dante “Salteño” Gómez -quien habría conocido a Priscila, Facundo Damián “Can-Can” y Walter Patricio “Borolo” Miranda, y Héctor Jesús “Pocho” Ledesma, Franco Emanuel Ogaz y Yanina Paola “Kingkona” Rojas, por tener algún tipo de participación en el hecho.

En las últimas semanas, una mujer se presentó ante la Justicia para contar que otra mujer estaría involucrada. Relató que una tal Verónica había participado en el hecho, que ella y “Kingkona” fueron las encargadas de cuidar a Priscila antes de que fuera asesinada. Ambas jóvenes habríann sido las encargadas de darle de comer y de vigilarla todo el día. “Lo hacían a cambio de drogas. Porque todos los que están implicados en el caso, fueron las que la mueven en el barrio”, indicó la testigo, cuya identidad está en reserva por cuestiones de seguridad.

La nueva persona señalada era la empleada doméstica de “Borolo” y había ingresado a trabajar en su casa días antes de que la víctima fuera secuestrada. Reuter, con este dato, la citó a declarar imputada por encubrimiento. La sospechosa rechazó la acusación en su contra y se negó a declarar.

La fiscala encontró una pieza más para seguir armando el rompecabezas del caso. Ese testimonio fue clave para tratar de probar que la joven fue mantenida con vida, al menos, seis días. Los estudios preliminares sostuvieron que fue asesinada entre 48 y 72 horas antes de que se encontrara el cuerpo en San Pablo, supuestamente, arrojada por un tal “Pocho”.

Priscila, durante esos días, fue torturada, según revelaron los informes parciales de la autopsia. Todavía se ignora cuáles fueron los móviles del crimen. (lagaceta.com.ar)



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