23/07/2020

Tucumán

crimen

"Para mí ya es dinero sucio": un hermano del padre Juárez habló de los 67.000 dólares

La familia del párroco asesinado habló del dinero, que creen habría sido el motivo del crimen.



Luis Roberto Juárez, uno de hermanos del sacerdote Oscar Juárez, quien el 15 de julio fue asesinado en la casa parroquial del templo San Martín de Porres, hablaron por primera vez del crimen. Luis, junto con su hermano José Bautista, aportaron una posible prueba para la investigación, al entregar a la Justicia U$S 67.000 que el religioso les dio el lunes 13. La fiscala Adriana Giannoni considera que este elemento puede ser clave para develar varios interrogantes de la causa.


“Ese dinero, por medio del arzobispo (Carlos Sánchez), hemos decidido entregarlo a la Justicia. Es plata que está manchada con sangre, y esperamos que se haga justicia en torno a eso. Al que le dejaron José Bautista); él me hace conocer esto después de que pasó lo peor. Todo fue muy fuerte, él había recibido esa plata el lunes, si no me equivoco, y me lo contó a mí el día del velorio”, describió Luis Juárez.


“Creo que (esa plata) puede ser el móvil. Para mí esto ya es dinero sucio, porque ocasionó un baño de sangre. Sea (el dinero) de Oscar o no, sean sus ahorros o no”, le explicó al sitio La Gaceta. También aclaró que lo primero que pensaron los dos hermanos era que se trataba de un capital de varios años de ahorro del sacerdote.


Juárez pidió que la Justicia identifique al asesino. “Yo no pienso en que el responsable se hunda, eso no me interesa; ya está, mi hermano no va a volver. Sólo quiero la verdad”, sintetizó. En ese sentido, fue consultado también sobre el imputado: Jorge Leonardo Herrera, de 32 años. “Del acusado no sé nada realmente; Oscar no nos dejaba entrar en su ámbito. Él era un siervo de Dios y como tal estaba para su iglesia y para el pueblo. Oscar nos ejemplificaba que Jesús le decía a María que él se tenía que ocupar de su pueblo por sobre su familia”, manifestó.


Con respecto a otros nombres que figuran en la investigación, Luis Juárez señaló conocer muy poco sobre esas personas. “A Norma Velárdez (madre de Herrera y secretaria de la parroquia) la ubico de vista nada más; escasamente conozco a la señora que limpiaba en el templo porque cuidó de mi mamá cuando ella estaba enferma. Recuerdo que todos participamos del último cumpleaños de Oscar en febrero; esa fue la última vez que yo estuve con mi hermano”, recordó. También mencionó a “Condorito”, un conocido de su familia que acompañó al sacerdote durante la cuarentena. “Gracias a Dios ese chico estuvo a su lado, porque no sé si Oscar iba a aguantar la soledad en su estado de salud”, añadió.


Juárez contó que el religioso padecía problemas de cólicos y de próstata, por lo cual había sido operado a comienzo de año. “Nos dijo que había sido una cirugía muy dolorosa; encima lo tenían que volver a operar en breve. No estaba bien ya, se le notaba al caminar que estaba disminuido físicamente”, describió.


Luis indicó que, a pesar de que tenían una buena relación, pocas veces podía compartir momentos con Oscar, por lo cual desconocía si el cura pudo haber estado preocupado en sus últimos días. “A las reuniones de los domingos era común que Oscar fuera, pero yo casi nunca podía por mis actividades. Cuando yo iba él casi siempre hablaba sobre cosas graciosas; no solía contar puntualidades sobre él. Mi hermano José lo esperaba muchas veces en la casa paterna, almorzaban seguido ahí; casi se podría decir que Oscar vivía con mi hermano. Incluso estaba pensando en volver a instalarse en ese domicilio”, dijo.


En la casa de los padres del sacerdote, el segundo hermano, José Bautista Juárez, prefirió no referirse públicamente sobre los elementos y los testimonios brindados en los tribunales. “Todo lo que se tenga que saber se sabrá por la Justicia; nosotros ya hicimos nuestra parte y yo ya declaré ante la fiscalía” sintetizó José Bautista y completó: “la verdad, me duele volver sobre este tema”.




Recomienda esta nota: