28/08/2020

Tucumán

salud

Una compleja operación permite a un adolescente respirar, comer y hablar de manera natural

El joven sufrió graves heridas en su cuello el abril pasado.



“Hoy tengo una nueva oportunidad para mí”. Con estas palabras, Marcelo abre una nueva etapa en su vida. Tiene 18 años y en abril ingresó grave al hospital Padilla a causa de lesiones que se auto infligió provocando un colapso total a nivel de tráquea y laringe, que le imposibilitaba respirar, hablar y alimentarse de forma natural. Hoy, gracias a una compleja intervención que le realizó el equipo de Cabeza y Cuello del hospital a mediados de agosto, con el alta médica y en primera persona cuenta su historia.


“Hola” fue la primera palabra que salió de la boca de Marcelo después de 4 meses de total y demoledor silencio y al saludo le siguieron los aplausos del equipo de profesionales que tuvieron a cargo su cuidado. Fueron meses de dolor y desesperanza en la vida del joven que el 18 de abril intentó terminar con su vida dejando como saldo un delicado traumatismo en la zona de su cuello.


El servicio de cirugía de Cabeza y Cuello del hospital Padilla atiende en promedio unas 700 consultas y practica aproximadamente 200 cirugías anuales de extrema complejidad, entre las que se destacan las de tipo oncológicas, de traumatismos máximo-faciales, de patologías congénitas e inflamatorias. Fue fundado por los doctores Bulos y Martorell y en la actualidad se encuentra a cargo de Raúl Eduardo Ladetto, que conforma equipo junto al doctor Luis Ortiz Atienza, responsable de la intervención de Marcelo.


Marcelo sufrió un colapso total por fractura de la tráquea cervical, que le ocasionó una disrupción a nivel de la laringe y la tráquea. A causa de esto perdió la comunicación entre los pulmones y la vía aérea superior, tuvo una parálisis de ambas cuerdas vocales por lesión en el nervio laríngeo, por lo cual no podía respirar ni hablar y requirió de una traqueostomía, empieza a explicar Ortiz Atienza y comenta que solo podía respirar a través de un tubo por el cuello y comunicarse de forma escrita.


En este caso diseñamos una cirugía muy compleja. No implicaba solo resecar toda la tráquea cervical y unir la tráquea del tórax con la laringe, sino que tenía una parálisis de la laringe, órgano que interviene en las funciones de hablar, respirar y deglutir. Devolverle a Marcelo esas tres funciones fue el desafío, tratando de volver a darle el flujo de aire entre los pulmones y la vía aérea superior, la nariz y la boca. Queríamos que tuviera de nuevo la capacidad de respirar y poder quitarle la traqueostomía, que pudiera hablar y alimentarse sin necesidad de una sonda”, detalló el especialista.


La cirugía duró aproximadamente 6 horas y el objetivo primordial de extraer el segmento colapsado y volver a unir la tráquea para devolverle a la vía aérea su permeabilidad; así como la labor para que pudiera volver a comunicarse y tragar sin que el alimento pase a la vía aérea, se logró.


“Ahora hay que trabajar sobre la rehabilitación de su voz que puede mejorar con ejercicios y de la mano de foniatras, pero el objetivo está logrado. Los controles de seguimiento son por consultorio externo a través de video endoscopías y sirven para ver cómo se va adaptando su laringe, controlar que la vía aérea no vuelva a cerrarse y garantizar que a largo plazo él mantenga su alimentación”, sostuvo Ortiz Atienza, al tiempo que agregó en su experiencia los pacientes que atraviesan situaciones límite como la de Marcelo, resurgen con una nueva esperanza de que su vida mejore, generalmente en contacto con algo que los rescate como el arte y con el apoyo de psicólogos.


Siguiendo esta línea el profesional destacó que este tipo de cirugía de rehabilitación y reconstrucción es posible de realizar en el hospital, sobre todo gracias al apoyo de un grupo interdisciplinario de terapistas, kinesiólogos, foniatras, otorrinolaringólogos, odontólogos, médicos clínicos, entre otros. “El objetivo final no es solo mejorar su calidad de voz, sino y sobre todo su calidad de vida”, afirmó.


“Tener un lápiz y un cuaderno me ayudó a decir lo que me pasaba”


Así describe Marcelo la que fue por meses su única vía de comunicación con el mundo exterior. “Era incómodo y desesperante, me intentaba comunicar con señas, me sentía como un bebé y me esforzaba para sacar la voz de nuevo”, relata con su nueva y frágil voz. Él dibuja desde chico y el tiempo que transcurrió en internación el arte no solo fue una forma de escape sino su lenguaje: “Dibujé mucho, lo que imaginaba, lo que pensaba y eso me sirvió para comunicarme. Tener un lápiz y un cuaderno me ayudó a decir lo que me pasaba, lo que necesitaba y voy a seguir dibujando. Tuve un poco de miedo, pero tenía confianza en el doctor Ortiz, es el mejor doctor que conocí y yo tenía fe, soñaba que iba a estar bien y gracias a él puedo hablar de nuevo. Le agradezco todo lo que hizo por mí”.


“Apenas desperté de la operación dije ¨hola¨, esa fue mi primera palabra. Cuando saludé todos aplaudieron, se alegraron, me atendieron muy bien aquí, son excelentes. Cada día que pasa voy mejorando y me va saliendo más la voz y si bien no sé qué me tendrá preparado Dios, hoy tengo una nueva oportunidad para mí”, reflexiona el joven al cual le entusiasma ver feliz a su madre, Marcela Graciela Chaile y que espera reconstruir su vínculo con su hermanito de 2 años cuando lo escuche hablar de nuevo. “Hoy vuelvo a mi casa y cuando llegue quiero estar con mi familia. Quiero que vean que cambié y que puedo volver a ser el de antes”, finaliza un Marcelo que con nueva voz saluda al mundo una vez más.


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